Métodos naturales para aliviar la espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante, es una forma de artritis inflamatoria que perjudica principalmente a la zona lumbar, aunque también pueden verse afectadas otras partes del cuerpo y otras articulaciones.
Puede afectar a cualquier persona de cualquier edad, pero es más común en hombres jóvenes (se cree que tres veces más hombres tienen espondilitis anquilosante que mujeres).
También tiende a desarrollarse por primera vez en adolescentes y adultos jóvenes, más comúnmente entre 20 y 30 años (i). Solo una minoría de casos comienza en adultos de 45 años o más (ii).

Los síntomas de la espondilitis anquilosante varían de una persona a otra. Algunos pueden tener síntomas muy leves, pero para otros los síntomas pueden ser debilitantes y tener un impacto significativo en su calidad de vida. A pesar de eso, alrededor del 70-90% de las personas con espondilitis anquilosante permanecen completamente independientes o con una discapacidad mínima a largo plazo, aunque algunas pueden llegar a ser más discapacitadas, a veces gravemente (ii).

¿Cuáles son los síntomas?

Como la espondilitis anquilosante afecta principalmente a la espalda, el síntoma principal es dolor de espalda y rigidez. También puede haber dolor e hinchazón causados por la inflamación de las articulaciones en otras partes del cuerpo, así como también inflamación donde un tendón se une a un hueso, una condición llamada entesitis. Algunas personas con espondilitis anquilosante también experimentan fatiga, sintiéndose abrumadoramente agotadas de vez en cuando.

Estos síntomas tienden a desarrollarse gradualmente, a menudo durante meses o años, que suelen aparecer y desaparecer. Para algunas personas, los síntomas pueden mejorar con el tiempo, mientras que para otros pueden empeorar gradualmente.

Otros síntomas pueden incluir dolor en el pecho, donde el giro se ve afectado al nivel del pecho, y sensibilidad en la base de la pelvis o en la parte posterior del talón. La afección también puede causar dolor e hinchazón en un dedo de la mano o del pie (dactilitis).

¿Qué causa la espondilitis anquilosante?

Si tiene espondilitis anquilosante, las vértebras y las articulaciones de la columna vertebral se inflaman (esto puede deberse a que el sistema inmunológico produce auto anticuerpos (iii)). La inflamación desencadena un proceso en el que se deposita calcio donde los ligamentos se unen a las vértebras, lo que hace que crezca hueso nuevo. Con el tiempo, esto puede hacer que las vértebras y las articulaciones de la columna se fusionen, lo que reduce la flexibilidad de la columna. Por lo general, comienza en la zona lumbar, pero puede extenderse por la columna hasta el cuello, además de afectar otras partes del cuerpo.

Nadie sabe qué desencadena la inflamación que inicia el daño, pero puede tener algo que ver con un gen llamado antígeno leucocitario humano B27 (HLA-B27). Las investigaciones sugieren que más de 9 de cada 10 personas con espondilitis anquilosante son portadoras de este gen, en comparación con 8 de cada 100 personas en la población general, la mayoría de las cuales no tienen espondilitis anquilosante (iv).

Sin embargo, si tiene HLA-B27, no significa que desarrollará la afección, ya que solo del 1-2% de las personas con el gen tienen espondilitis anquilosante (v). Si se lo transmite a sus hijos, ellos también tendrán menos del 20% de probabilidades de desarrollarlo (las personas que portan el gen HLA-B27 tienen 1 probabilidad entre 2 de transmitirlo a sus hijos) (iv). Sin embargo, si tiene un familiar cercano, como un padre o un hermano, que tiene espondilitis anquilosante, su riesgo de desarrollar la afección es entre un 15-20% más alto que el de otras personas que no la padecen en su familia (v).

No está claro por qué algunas personas con HLA-B27 desarrollan espondilitis anquilosante y otras no, pero se cree que hay factores ambientales involucrados.

Por lo tanto, diagnosticar la espondilitis anquilosante puede ser difícil, no solo porque la presencia de HLA-B27 no es un indicador seguro, sino porque la afección generalmente se desarrolla lentamente. Las exploraciones y las radiografías a veces pueden mostrar inflamación de la columna y fusión de las vértebras, pero esto no siempre es visible en las primeras etapas. Por lo tanto, muchas personas descubren que obtener un diagnóstico positivo de espondilitis anquilosante puede llevar varios años.

Afecciones relacionadas

Como parte de un grupo de afecciones conocidas como espondiloartritis, la espondilitis anquilosante comparte muchos de los mismos síntomas con los siguientes:

  • Espondilitis anquilosante no radiográfica/espondiloartritis indiferenciada: comparte síntomas similares pero no puede detectarse mediante rayos X.
  • Espondiloartritis psoriásica: afecta a algunas personas que padecen la enfermedad de la piel, psoriasis.
  • Artritis enteropática: afección relacionada con la enfermedad inflamatoria intestinal. Las personas con espondilitis anquilosante también tienen más probabilidades de desarrollar afecciones relacionadas, como colitis o enfermedad de Crohn.
  • Artritis reactiva, o síndrome de Reiter: una forma de artritis desencadenada por una infección.
  • Artritis relacionada con entesitis: afecta a niños y adolescentes (es donde los tendones y ligamentos se unen al hueso).

Algunas personas con espondilitis anquilosante también desarrollan inflamación del ojo, una afección llamada uveítis o iritis, que puede causar daño permanente a su visión si no se trata (busque ayuda médica dentro de las 24 a 48 horas). Las personas con espondilitis anquilosante también pueden tener un mayor riesgo de enfermedades como osteoporosis, psoriasis, fibrosis pulmonar, enfermedades cardiovasculares, problemas de las válvulas cardíacas, infecciones del pecho, fracturas de la columna vertebral y problemas renales.

Procedimientos para la espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante no se puede curar, pero los tratamientos médicos pueden ayudar a aliviar el dolor y la rigidez, e incluso detener o retrasar la progresión de la afección.

  • Alivio del dolor: si los síntomas son leves entre los brotes, todo lo que puede necesitar son analgésicos simples de venta libre como el paracetamol o el analgésico antiinflamatorio ibuprofeno. Los medicamentos antiinflamatorios recetados (medicamentos antiinflamatorios no esteroideos) también se usan para tratar los brotes de dolor de espondilitis anquilosante. Igualmente se pueden recomendar analgésicos más fuertes que contengan codeína, incluido una combinación de paracetamol y codeína.
  • Fisioterapia: si padece espondilitis anquilosante, es probable que lo deriven a un fisioterapeuta que pueda aconsejarle sobre los ejercicios que pueden ayudar. Puede practicar sus ejercicios con un grupo de personas o solo. La fisioterapia también puede incluir masajes para mejorar la movilidad y aliviar el dolor, así como hidroterapia para ayudar a relajar los músculos.
  • Terapias biológicas: también conocidos como medicamentos anti-TNF, estos son tratamientos más nuevos que bloquean los efectos de una sustancia química producida por las células cuando el tejido se inflama llamado factor de necrosis tumoral. Según Versus Arthritis, estos pueden ser muy efectivos para la espondilitis anquilosante (vi). Sin embargo, administrados como una inyección debajo de la piel, estos medicamentos no son adecuados para todas las personas y, por lo general, solo se usan cuando los síntomas no se controlan con analgésicos y fisioterapia.
  • Cortico esteroides: la inyección de esteroides en una articulación o músculo afectado a veces puede ayudar a tratar los brotes de los síntomas de la espondilitis anquilosante. Algunas personas también pueden necesitar tomar un ciclo comprimidos de esteroides o usar gotas de esteroides para los ojos en el caso de inflamación del ojo.
  • DMARD D (por sus siglas en ingles Disease-Modifying Anti-Rheumatic Drugs): los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad, como el metotrexato y la sulfasalazina, se utilizan con más frecuencia para tratar algunos otros tipos de artritis, pero a veces también son usados para tratar la espondilitis anquilosante cuando hay dolor e inflamación en partes del cuerpo como los brazos o las piernas, en lugar de la columna vertebral.
  • Cirugía: Si Cuando la espondilitis anquilosante es grave, se puede recomendar cirugía, como una operación de reemplazo de articulación o, en casos raros, una cirugía correctiva para enderezar la columna.
  • Ayuda de estilo de vida para la espondilitis anquilosante: La mayoría de las personas descubren que sus síntomas se controlan con medicamentos y fisioterapia.

Otras cosas que puede hacer a diario, y que pueden ayudar

Permanezca activo: El ejercicio no solo lo mantiene en forma, sino también puede ayudarlo a mantener la flexibilidad en sus articulaciones y músculos, lo que puede ayudar incluso con las actividades diarias más simples. De hecho, a la mayoría de las personas con espondilitis anquilosante se les recomienda hacer algo de ejercicio todos los días, aunque en caso de un rote deberían tomarse las cosas con calma.

Además de los ejercicios recomendados por su fisioterapeuta, puede beneficiarse de otras actividades como Pilates, Yoga y Tai chi. Incluso participar en deportes, aunque los deportes de contacto de alto impacto como el rugby y el baloncesto no son buena idea si la espondilitis anquilosante es avanzada. La natación se considera un ejercicio ideal para las personas con espondilitis anquilosante, ya que utiliza todos los músculos principales y no ejerce presión sobre las articulaciones. Sin embargo, dependiendo de qué partes de su cuerpo se vean afectadas, es posible que necesite consejos sobre qué estilo de natación sería mejor.

Dejar de fumar: Si es un fumador que tiene espondilitis anquilosante, es posible que tenga un mayor riesgo de daño pulmonar relacionado con el tabaquismo, ya que la afección puede limitar el movimiento de la caja torácica cuando respira. Fumar también aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca, que también es algo por lo que las personas con espondilitis anquilosante tienen un mayor riesgo.

Mantenga un peso saludable: Si necesita perder peso, esto reduciría la tensión en la espalda y otras articulaciones.

Póngase cómodo para dormir: Tener espondilitis anquilosante puede causar mal sueño en algunas personas. Trate de encontrar un colchón que ofrezca un buen soporte mientras se amolda a la forma de su columna. Mantenga su cuello en una posición natural usando la menor cantidad de almohadas posible.

Utilice ayudas para la movilidad: Si tiene movimiento limitado en la columna y dificultades con tareas cotidianas, como ponerse los zapatos, hay muchas ayudas disponibles que pueden ayudarlo a facilitar las cosas. La mejor persona para preguntar acerca de las ayudas para la movilidad es un terapeuta; pídale a su médico información.

Apoye sus pies: Si tiene espondilitis anquilosante, también es más probable que desarrolle una afección que afecte el arco y el talón del pie, llamada fascitis plantar. En tales casos, las plantillas hechas a medida pueden ayudar a aliviar el dolor de pie, así como el de las caderas, la pelvis o la parte baja de la espalda. Igualmente puede beneficiarse de las plantillas o almohadillas de gel para los talones.

Mejore su postura de trabajo: Si trabaja en una oficina, trate de asegurarse de que su mesa de trabajo, teclado y monitor del ordenador estén configurados correctamente para mantener una postura saludable. También es una buena idea, y siempre que sea posible,  evitar levantar objetos o cualquier otra cosa que pueda causar tensión en la espalda. Levantarse, caminar o estirarse durante unos minutos cada hora también puede ayudar, y no se olvide de establecer períodos de descanso cortos a lo largo del día.

Conduzca con cuidado: Las personas con espondilitis anquilosante no deberían tener dificultades para conducir. Sin embargo, si está conduciendo en un viaje largo, haga un esfuerzo por detenerse con regularidad para salir del automóvil y estirar las piernas. También asegúrese de que el reposacabezas esté ajustado correctamente para brindarle a su cuello el apoyo que necesita.

Tratamientos naturales: Algunas personas con espondilitis anquilosante encuentran que el masaje puede aliviar el dolor de espalda o las articulaciones, mientras que otras afirman que la terapia de calor es útil. Trate de tomar un baño tibio antes de acostarse o una ducha por la mañana para combatir la rigidez, o use una bolsa de agua caliente o una almohadilla térmica en la parte afectada de la espalda o las articulaciones (siempre que necesite alivio).

Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos

Pescado rico en Omega 3Aceites de pescado. Los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en el pescado azul como la caballa, el salmón, las sardinas y el atún fresco ayudarían a reducir la inflamación en el cuerpo, incluida   las articulaciones. De hecho, existe alguna evidencia de que una alta dosis diaria de aceites de pescado (4,55 g) puede reducir la actividad de la enfermedad de la espondilitis anquilosante (iii).

Si es vegetariano o vegano, aún puede beneficiarte de un suplemento de omega-3, gracias a la disponibilidad de productos que contienen la forma de triglicéridos naturales (TG) de omega-3, que proviene de organismos vegetales llamados microalgas en lugar de pescado.

Calcio y vitamina D. Dado que las personas con espondilitis anquilosante tienen un mayor riesgo de desarrollar osteoporosis que la población en general, muchos expertos, recomiendan asegurarse de obtener suficiente calcio y vitamina D en su dieta para ayudar a fortalecer sus huesos (vi). Un estudio afirma que las personas con espondilitis anquilosante tienen niveles más bajos de vitamina D (ix), mientras que otro sugiere que tener niveles altos de vitamina D puede reducir la actividad de la espondilitis anquilosante, así como reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad (x).

La forma recomendada de vitamina D es la vitamina D3 o colecalciferol, ya que es la forma natural de vitamina D que el cuerpo produce cuando se expone a la luz solar.

Cúrcuma. Al igual que los aceites de pescado, la cúrcuma, o más bien el ingrediente activo de la cúrcuma llamado curcumina, puede ayudar a aliviar los síntomas de la espondilitis anquilosante, ya que se cree que tiene un efecto antiinflamatorio. De hecho, existe alguna evidencia de que puede funcionar bloqueando varias sustancias que juegan un papel en la inflamación, incluido el factor de necrosis tumoral (TNF), prostaglandinas, interleucina-12, ciclooxigenasa 2, colagenasa, elastasa y tromboxano (xi).

Glucosamina y condroitina. La glucosamina y la condroitina, que se encuentran dentro y alrededor de las células del cartílago, están disponibles como suplementos provenientes de camarones o cáscaras de cangrejo, y pueden ayudar a reducir el desgaste de las articulaciones al construir y reparar el cartílago. Se han realizado muchos estudios sobre ambas sustancias, pero uno sugiere que puede ser más beneficioso tomar glucosamina y condroitina juntas en lugar de una u otra (xii).

Multivitamínico y mineral de alta potencia. Algunos expertos piensan que la espondilitis anquilosante puede ser una afección autoinmune, que es cuando el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan los tejidos sanos (iii). Además de ayudar a mantener su salud en general, un suplemento multivitamínico y mineral de buena calidad también puede ayudar a mantener el funcionamiento normal de su sistema inmunológico.

Referencias Bibliograficas:

(i) Available online: https://patient.info/bones-joints-muscles/back-and-spine-pain/ankylosing-spondylitis

(ii) Availabonline: https://www.nhsinform.scot/illnesses-and-conditions/muscle-bone-and-joints/conditions/ankylosing-spondylitis

(iii) Lakomek. HJ, Plomann. M, Specker. C, Schwochau. M. Ankylosing spondylitis: an autoimmune disease? Ann Rheum Dis. 1991 Nov;50(11): 776-781.

(iv) Available online: https://www.nhs.uk/conditions/ankylosing-spondylitis/causes/

(v) Available online: https://patient.info/doctor/ankylosing-spondylitis-pro

(vi) Available online: https://www.versusarthritis.org/about-arthritis/conditions/ankylosing-spondylitis/

(vii) Available online: https://www.nhs.uk/conditions/ankylosing-spondylitis/treatment/

(viii) Sundstrom. B, Stalnacke. K, Hagfors. L, Johansson. G. Supplementation of omega-3 fatty acids in patients with ankylosing spondylitis. Scand J Rheumatol. 2006 Sep-Oct;35(5):359-62.

(ix) Kocygit. BF., Akyol A., Vitamin D levels in patients with ankylosing spondylitis: Is it related to disease activity? Pak J Med Sci. 2018 Sep-Oct;34(5):1209-1214. Available online: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30344578

(x) Cai. G, et al. Vitamin D in ankylosing spondylitis: review and meta-analysis. Clin Chim Acta. 2015 Jan 1;438:316-22.

(xi) Chainani-Wu. N. Safety and anti-inflammatory activity of curcumin; a component of tumeric (Curcuma longa). J Altern Complement Med. 2003 Feb;9(1):161-8.

(xii) Nurullahoglu. KE, Okudan. N, Belviranli. M, Oz M. The comparison of preemptive analgesic effects of curcumin and diclofenac. Bratisl Lek Listy. 2014;115(12):757-60.

(xiii) Fransen. M, Agaliotis. M, et al. Glucosamine and chondroitin for knee osteoarthritis: a double-blind randomised placebo-controlled clinical trial evaluating single and combination regimens. Ann Rheum Dis. 2014 Jan 6.

 

Autor: Lamberts Española.


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