Con el frío en el cuerpo

Dice el título de este artículo: “Con el frío en el cuerpo”. Es una queja que escucho con más frecuencia que otros años por esta época.
Y podemos pensar… “pero si estamos en casa con calefacción”, pues sí y por suerte.
Otros no pueden pagar la calefacción, por ello, es de agradecer que pongamos la mano en el radiador y nos reconforte el alma.

Los tiempos que nos están tocando vivir nos dejan el corazón helado, en sentido figurado, y el cuerpo helado, en sentido literal. Estos tiempos de pandemia, de cambios de hábitos, de ritmo, de tanto teletrabajo o lo que siempre fue “trabajar desde casa”, nos mantienen saliendo y moviéndonos poco a un gran número de personas.

Nos ha cambiado la vida, y aunque paulatinamente retomemos una deseada rutina, no voy a decir normalidad, lo cierto es que los ritmos han cambiado.

Dice el título de este artículo: “Con el frío en el cuerpo”. Es una queja que escucho con más frecuencia que otros años por esta época. Y podemos pensar… “pero si estamos en casa con calefacción”, pues sí y por suerte. Otros no pueden pagar la calefacción, por ello, es de agradecer que pongamos la mano en el radiador y nos reconforte el alma.

El otro día hablando con una paciente terminamos las dos riéndonos mucho comentando cuántas horas nos pasamos sentadas, y cómo desde los años de carrera, allá entre los 18 y veinte y pocos, estudiábamos pegadas al radiador sin que el cuerpo entrara en calor.

¿Cómo era posible que estuviéramos casi siempre con la nariz fría, los dedos helados y apretando los dientes cuando no castañeando ?

Pues muy sencillo… nos movíamos muy poco. Eran horas y horas sentadas estudiando, y el ritmo circulatorio baja adaptándose a la necesidad real de flujo sanguíneo hacia las extremidades: casi nulo. La cabeza, el cerebro en este caso se lleva el regalo de la circulación sanguínea y las piernas y los pies parecen vivir en su Polo Sur particular.

Y ¿qué decir de las manos? Antes escribiendo a mano, ahora en los teclados los deditos se quedan helados y pasan de la A la Z con cierta dificultad. Yo, –comentaba a mi paciente–, lo he solucionado con mitones o lo que también se llaman “guantes de trabajo”, una palabra poco glamurosa para esos guantes que dejan las últimas falanges al aire para poder escribir o al menos, para que no se te caigan las cosas. Y con bufanda. Menuda estampa, que diría mi bisabuela…

No obstante, escribir temblando y mantener un cierto confort a base de cafés calientes (que más bien quiero echármelos encima o meter los pies dentro) no tiene mucho sentido.

Manos frias sujetando taza de café caliente

En tiempos, descubrí una solución que me acompaña hasta hoy, y gracias a la cual mis dedos están más ágiles, y puedo convivir con el frío, no gasto innecesariamente en calefacción (lo justo y necesario) y soy consciente de que de vez en cuanto hay que levantarse y darse cuatro carreras y saltos alrededor de la mesa. ¿Creen que exagero? En absoluto.

Aquí van mis descubrimientos y espero que les reconforte y alegre la vida de paso, que vivir con manos y pies, y nariz fría es poco recomendable. 

Un problema muy común

Al margen de la situación actual, tener las manos y pies fríos, lejos de lo que se pueda pensar, no es una afección exclusivamente invernal, pues hay muchas personas que incluso en verano tienen las manos heladas. Suelen ser más mujeres que hombres, ¡qué se le va a hacer! 

Las manos y los pies son la parte más distal de las extremidades y su temperatura depende de la llegada adecuada del flujo sanguíneo. Los factores más importantes que influyen en que esa llegada de sangre sea buena son:

  • Contracción de los vasos sanguíneos.
  • Hipotensión arterial.
  • Baja tasa metabólica.

Obviamente en invierno, el frío contrae los vasos sanguíneos pero el organismo en situaciones normales es capaz de dilatar los vasos, vencer la resistencia y hacer que la sangre llegue a todas partes.

Las personas hipotensas tienen más facilidad para padecer manos y pies fríos pues no hay suficiente “presión” en el flujo sanguíneo y la sangre no vence con facilidad la resistencia para llegar a esos sitios lejanos que son las manos y los pies.

La hipotensión suele estar relacionada con una tasa metabólica baja, con lo que a la persona le cuesta obtener energía y calor. Las personas con hipotiroidismo clínico o subclínico también pueden notar estas sensaciones y lógicamente las que son delgadas tienen más facilidad para sufrir por el frío.

El frío por otra parte, suele acompañar a otros problemas, pues los desencadena o los agrava: eczemas, dermatitis, los “sabañones” de toda la vida, celulitis, heridas y úlceras en casos graves.

Así mismo, por el frío, se pueden iniciar o agravar dolor y molestias musculares y articulares, pero no sólo en las manos o los pies que se “acalambran”, sino en todas las articulaciones, afectando a toda la extremidad, llegando incluso a producir un dolor tan intenso que impide el movimiento.

La frialdad en manos y pies disminuye la sensibilidad y la movilidad, con el riesgo que esto implica, y puede haber más facilidad para producirse heridas o traumatismos, que por otra parte, tardan más en curar. Las manos frías impiden realizar movimientos de precisión y muchas personas ven dificultadas sus actividades laborales e incluso tareas sencillas como coser o escribir, y además se te caen las cosas de las manos con una facilidad pasmosa. El frío puede relacionarse con deformidad en las pequeñas articulaciones de los dedos que se inflaman y duelen.

Además nos sentimos aturdidos y de ahí toda la conversación inicial sobre qué complicado es estudiar o trabajar y estar concentrado con frío. En realidad, ni dormir se puede, y no quiero decir los dolores de cabeza que surgen, otro tema.

Sea que el frío viene del exterior o si se desarrolla por causas internas, la manifestación de dolor, frialdad interna y perturbación es común.

¿Qué se puede hacer para aliviar esta situación de frío incómodo?

Ya he contado algunos de mis trucos. Si estamos en el exterior es obvio que hay que ir bien protegidos, pero si estamos en el interior y sentimos el frío (no tanto por el ambiente como por falta de movimiento) una solución sería ponernos alarmas cada hora y levantarnos y caminar, para así estimular la circulación de la sangre, lo cual beneficia al todo el cuerpo. Un truco es hablar por teléfono y caminar, utilizar auriculares y si se lleva una pulsera de contar pasos se puede sorprender de lo que se camina en media hora de conversación.

Protección interior: Efecto termogénico y vasodilatador

Lo que no podemos olvidar, y quizá no lo había pensado puesto que el problema es la falta de llegada de calor por vasoconstricción, es conseguir una vasodilatación en las zonas distales (manos y pies, extremidades) sin efectos secundarios y que resulte en una confortable sensación, lo que es muy importante.

Así mismo, conseguir que el organismo pueda crear más energía, la cual se emplea en calentar el cuerpo. Parece sencillo ¿verdad? Sería algo así como meter más agua caliente en la instalación de casa y abrir más los radiadores de esas habitaciones frías. Obviamente la dieta cuenta y alimentarse de ensaladas o alimentos fríos en época fría… pues no. Más sopitas y guisos calentitos, y si acaso ensaladas tibias pero no todos los días.

Existen algunos extractos herbales que pueden ayudarnos y desde hace miles de años demuestran su eficacia, tome nota porque se va a sorprender:

Jengibre

Mejora el flujo sanguíneo al producir vasodilatación:

  • Alivia dolores musculares y articulares.
  • Alivia la sensación de frialdad en los pies y las manos.
  • Mejora la movilidad.
  • Promueve la sudoración y así ayuda a entrar en calor en los casos de enfriamiento, hay que moverse, no lo olvide…

Estimula la obtención de energía y la termogénesis:

  • Promueve sensación de confortabilidad y vigor.
  • Promueve sensación de aumento de energía.
  • Protege frente al efecto del frío externo.

Canela:

Mejora el flujo sanguíneo al producir vasodilatación:

  • Alivia dolores musculares y articulares.
  • Alivia la sensación de frialdad en los pies y las manos.
  • Mejora la movilidad.
  • Promueve la sudoración y así ayuda a entrar en calor en los casos de enfriamiento, pero muévase, no me canso de decirlo.

Estimula, como el jengibre, la obtención de energía y la termogénesis:

  • Promueve la sensación de confortabilidad y vigor.
  • Promueve la sensación de aumento de energía.
  • Protege las extremidades y órganos de cavidad abdominal y pélvica frente al frío externo.

 Ginkgo

Vasodilatador periférico:

  • Promueve la circulación capilar ayudando a que la sangre llegue a todas partes, especialmente a la cabeza.
  • Mejora la circulación cerebral: estimula una sensación de claridad mental.
  • Apoya de modo sinérgico la acción de canela y jengibre.

La asociación de los extractos estandarizados de canela, jengibre y ginkgo puede por tanto ayudarnos a:

  • Incrementar la sensación de calor y energía.
  • Aliviar dolores articulares en manos y pies.
  • Mejorar la sensación de comodidad en las estaciones frías.
  • Aliviar afecciones de la piel relacionadas con el frío.
  • Evitar dismenorreas en las mujeres que tienen pies y manos fríos, lo cual se agradece.
  • Conservar destreza y precisión manual, escribir rápido sin dedos congelados, y sí, también jugar a la play.
  • Tener más claridad mental. Importantísimo.

Dicho esto, le comento, sigo teniendo mis mitones en varios colores, los llevo a todas partes en las épocas frías y cuando escribo muchas horas los uso porque me resultan confortables. Pero ya no me duelen los dedos como cuando en la primera carrera estudiaba con el radiador pegado sin conseguir casi entrar en calor.

Pasé tanto frío en los años de la primera carrera que me dije a mí misma, “Jamás volveré a pasar frío”, en plan Escarlata O`Hara, por eso investigué y les cuento mis hallazgos. 

Un abrazo de todo corazón y recuerden, siempre, utilizar marcas de confianza.

Profesora Dra. Nuria Lorite.Ayán.

Autor/a: Profesora Dra. Nuria Lorite Ayán. Dra. en Farmacia, especialista en Bioquímica y en Bromatología y Alimentos. Lic. en Medicina Tradicional China, Especialista en Fitoterapia, Nutrición Ortomolecular, Fundadora de Biloba. Elegida como una de las Mujeres Líderes en Cuidado de Salud


Exención de responsabilidad: La información anteriormente descrita es sólo para fines informativos, por tanto no intenta influir, diagnosticar ni reemplazar el consejo, tratamiento médico o del profesional de la salud. Se basa en estudios científicos (humana, animal o in vitro), la experiencia clínica, o el uso tradicional, como se cita en cada artículo. Los resultados reportados no necesariamente pueden ocurrir en todos los individuos. No se recomienda el auto-tratamiento para condiciones que amenazan la vida que requieren tratamiento médico bajo el cuidado de un médico. Para muchas de las enfermedades que se describen el tratamiento con prescripción o medicamentos de venta libre también está disponible. Consulte a su médico y/o farmacéutico para cualquier problema de salud antes de utilizar algún suplemento/complemento alimenticio o de hacer algún cambio en los medicamentos prescritos.