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Articulos de interés en el campo de la nutrición

Recursos nutricionales contra el dolor

El dolor es una importante señal de alarma. Es la señal que nos informa de que algo no anda bien en algunos de los sistemas del organismo y ha sido calificado como “el guardián de la salud”. Sin embargo, cuando el dolor se hace intenso y recurrente, puede menoscabar todos los aspectos de la vida […]

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El dolor es una importante señal de alarma. Es la señal que nos informa de que algo no anda bien en algunos de los sistemas del organismo y ha sido calificado como “el guardián de la salud”. Sin embargo, cuando el dolor se hace intenso y recurrente, puede menoscabar todos los aspectos de la vida normal de una persona. La expresión “una sensación desagradable” no tiene nada que ver con la descripción de un verdadero dolor. Cuando es prolongado durante un largo período de tiempo, incluso un ligero dolor puede resultar insoportable e impedir a una persona continuar sus esfuerzos por vivir. A este cuadro hay que añadir el estrés que tiene su origen en un dolor crónico. El estrés empeora aún más los dolores crónicos y cierra así su ciclo desestabilizador. Un dolor puede llegar a ser desgarrador, anonadante y realmente terrible. Cada individuo experimenta el dolor de una manera personal, que le es propia, única y exclusiva; es muy difícil hacer una descripción sumaria del dolor que se siente para hacérselo comprender a otra persona, ya que su percepción es siempre personal y variable. Es sabido que la nutrición desempeña un papel importante en el desarrollo de muchos cuadros patológicos, y la investigación ha demostrado que algunos nutrientes son eficaces en el alivio del dolor. Todos nosotros somos bioquímicamente únicos y es por lo tanto importante que cada individuo comprenda que lo que resulta efectivo para una persona puede no dar los mismos resultados con otra. Hay que aplicar siempre un enfoque de prueba y error para cada caso. Tanto los pacientes como los facultativos debieran darse cuenta de que existe una gran variedad de tratamientos que han demostrado ser benéficos, sea como tratamiento ortodoxo o como complementario. Por ejemplo, hace tiempo que es sabido que la deficiencia de vitamina C es la causa del escorbuto, del sangramiento de las encías, de la debilidad de las articulaciones y de dolores considerables. El dolor y la inflamación que tiene su origen en una deficiencia vitamínica tienen su mejor tratamiento en esa vitamina particular.

LA VITAMINA C

La vitamina C tiene las mismas propiedades que una anti-histamina natural.

La investigación ha demostrado que la vitamina C, combinada con bioflavonoides y una preparación de enzima proteolítica (la que digiere las moléculas de proteína), es más eficaz en la reducción de la inflamación que la medicación con productos antiinflamatorios no esteroidales. En una prueba llevada a cabo sobre ratas, se realizó una comparación de 7 productos antiinflamatorios no esteroidales en 4 tests con inflamaciones irritadas inducidas con histamina en la cavidad peritoneal. Una combinación de enzimas proteolíticas orales (quimotripsina y tripsina), con bioflavonoides y ácido ascórbico, demostró un espectro de acción más completo que el de las sustancias antiinflamatorias no esteroidales sobre los síntomas iniciales de inflamación y redujo los efectos de las histaminas y del dextrano(1). Se sugirió que este podría ser el resultado del fortalecimiento de las células frente a los agentes que estaban desencadenando la inflamación. La combinación de vitamina C con bioflavonoides puede desempeñar un papel en el mecanismo inmunitario que aún no ha sido desentrañado en su totalidad. El nivel de nutrientes administrados a los animales en este estudio fue el equivalente de una dosis humana de 1.000 mg de vitamina C, más 500 mg de bioflavonoides y 25.000 unidades de quimotripsina administradas por vía oral. Se ha descubierto que la acción fisiológica de los bioflavonoides produce un efecto benéfico sobre los leucocitos del sistema inmunitario, incrementando por lo tanto las defensas inmunitarias. A esta acción pueden atribuirse los efectos antiinflamatorios de los suplementos alimentarios(2).

La Vitamina C ha venido usándose como una parte del tratamiento para pacientes con quemaduras graves. Las superficies quemadas se bañan con una solución vitaminada y la vitamina C es administrada internamente en dosis de 200-500 mg, cuatro veces al día(3). Un paciente del Greenpoint Hospital, en Brooklyn, Nueva York, fue tratado con una solución de vitamina C al 1 por ciento y experimentó un alivio casi instantáneo del dolor. Incluso cuando los medicamentos analgésicos fuertes fueron suspendidos, el paciente que tomaba la vitamina C no padeció recurrencia alguna del dolor. El Dr. Klasson ha comunicado que estos pacientes también consiguen una cicatrización más rápida de las heridas y de las quemaduras que con otros métodos. Cuando la vitamina C, en dosis de hasta 10 mg al día, fue administrada a pacientes gravemente afectados por cáncer en un estudio con doble control a ciegas, los niveles de dolor se redujeron significativamente(4).

El alivio de los dolores óseos mediante la administración de vitamina C se ha demostrado en la enfermedad de Paget (osteítis deformante) administrando 3 gr al día por la vía oral(5,6). Greenwood ha comunicado una reducción de dolor significativa en casos de disco lumbar(7). Cameron y Campbell han comunicado la reducción significativa de dolores en las metástasis óseas. La forma en que opera no ha sido aclarada, pero puede ser que actúe mediante su adhesión a las membranas e inhibiendo los niveles de prostaglandina. Dos grupos de conejillos de Indias con osteoartritis fueron tratados con vitamina C. Uno de los grupos recibió 2,4 mg de vitamina C por animal y día, mientras que al otro se le administraron 150 mg por animal y día. Al cabo de 21 semanas, se puso en evidencia una diferencia significativa en la superficie del cartílago de las articulaciones estudiadas. Las articulaciones de los conejillos de baja dosis presentaban un proceso de formación de osteofitos en los compartimientos mesial y lateral, con fibrilación superficial extensiva y achatamiento y expansión de las estructuras de la articulación. Los conejillos de alta dosis de vitamina C presentaba una fibrilación superficial sólo ligera, con formación de osteofitos en el compartimiento mesial. Se hallaron diferencias significativas en las actividades de las enzimas fundamentales del cartílago de las articulaciones estudiadas. Los bajos niveles dietéticos de vitamina C en las pruebas con animales promovieron el desarrollo de las osteoartritis.

Las relaciones entre la vitamina E y la vitamina C sugieren que la vitamina E puede también hallarse implicada en el alivio del dolor y la inflamación. La vitamina C y la vitamina E parecen estabilizar las estructuras esenciales del cartílago, inhibiendo así la inflamación. La suplementación alimentaria con ambas vitaminas, según se sugiere, puede ser un modo de retardar la erosión del cartílago, reduciendo el dolor del paciente y facilitando el aplazamiento durante varios años de la intervención quirúrgica, por ejemplo en casos de implantación de cadera(8).

La vitamina C posee las propiedades de un antihistamínico natural. Las dosis elevadas de ácido ascórbico pueden ser benéficas, debido a su capacidad para desintoxicar el exceso de histaminas producidas o liberadas en condiciones de estrés(9). La vitamina C reduce la intensidad con que las histaminas pueden atacar y causar fiebre del heno cuando las membranas mucosas inflamadas de la nariz y la garganta reaccionan a la irritación por polen(10).

El ácido acetil-salicílico puede ser administrado con un mayor margen de seguridad cuando la ingesta incluye grandes cantidades de vitamina C. Esta vitamina refuerza los efectos analgésicos del ácido acetil-salicílico, al mismo tiempo que reduce el riesgo de envenenamiento por este(11).

El efecto antiinflamatorio y analgésico de la vitamina C por vía oral también ha sido examinado. Se ha hallado una significativa reducción del dolor y la inflamación, en dependencia de la dosis, cuando la vitamina C fue administrada a niveles terapéuticos. El efecto analgésico exige dosis más altas que las que son necesarias para los efectos antiinflamatorios, según se ha visto en las pruebas con animales.

LA VITAMINA E

La vitamina E tiene un efecto analgésico.

La vitamina E ofrece un efecto analgésico, debido con toda probabilidad a su acción en la inhibición de la síntesis de las prostaglandinas. Entre los informes clínicos sobre el alivio del dolor se cuentan los referentes a calambres en las piernas que respondieron a 300 u.i. de vitamina E al día(12), otros calambres, dolores del cuello y de la espalda inferior(13) y las neuralgias subsiguientes al herpes zoster(14).

Las investigaciones sobre animales indican la probabilidad de que la vitamina E ejerce una acción antiinflamatoria. Esto parece ser debido en parte a su capacidad para proteger el lisosoma y otras membranas, lo que, a su vez, podría tener un efecto inhibitorio sobre la liberación de histaminas de las células cebadas (variedad de leucocitos con granulaciones en el protoplasma) y sobre la liberación de serotonina de las células de los tejidos. La investigación indica que la vitamina E ejerce una acción lenta, limitando el grado y la duración de la inflamación. Es menos eficaz en la reducción de una inflamación ya existente(15).

LA VITAMINA K

La vitamina K también parece poseer propiedades antiinflamatorias y analgésicas. En una prueba realizada, se observó que produce una inhibición significativa en la inflamación y en el dolor, cuando es administrada al nivel de 4 mg/kg del peso del cuerpo por vía oral en animales. La influencia del vehículo, o sea, si es soluble en agua o de consistencia aceitosa, sobre la eficacia de la vitamina K, ha sido demostrada por el hecho de que produce unos efectos de inhibición más patentes en las soluciones aceitosas. Dos formas análogas de vitamina K, con básicamente idéntica estructura del anillo de la vitamina K, pero con una cadena lateral más corta, han demostrado también efectos terapeuticos evidentes pero sin ninguna de sus propiedades antihemorrágicas(16).

LAS VITAMINAS B

Algunas vitaminas son empleadas solas, pero es muy frecuente que sus reacciones sinérgicas indican que su potencia es aún mayor cuando se usan en combinación.

Las vitaminas del complejo B: B1, B6 y B12 también han sido utilizadas en investigaciones que han demostrado que ofrecen un efecto antiinflamatorio combinado con una acción analgésica. Cuando la vitamina B12 es administrada conjuntamente con las vitaminas B1 y B6, pueden “producir, de acuerdo con las dosis, un significativo alivio del dolor, con inhibición de la inflamación, en una magnitud comparable a la de la acción de la fenilbutazona, que es un tratamiento estándar” en la medicina ortodoxa, pero sin dar origen a sus efectos secundarios(7). Así se expresa en una publicación de la Universidad de Basilea, Suiza.

LA VITAMINA B1 (Tiamina) De acuerdo con la investigación, es bien sabido que las dosis elevadas de tiamina (B1) pueden suprimir la transmisión del dolor. Al parecer existe algún tipo de relación entre la tiamina y la morfina, según la comunicación de Misra y cols.(17). La morfina incrementa significativamente la cantidad de tiamina en el hemisferio cortical, donde aumenta en un 21%, en el cerebelo en un 44% y en el tronco cerebral, en un 29%. Las dosis altas de vitamina B1, según algunas comunicaciones, producen un bloqueo ganglionar y suprimen la transmisión de los estímulos neurales hacia los músculos esqueléticos(18,19). Este efecto ha quedado demostrado en humanos mediante la administración de 10-30 gr de vitamina B1 intravenosa, pero no ha conducido aún a su uso generalizado en la anestesia(20,21,22). Sólo deberán administrarse hasta 100 mg/día por la vía oral sin supervisión médica.

LA VITAMINA B6 (Piridoxina) La vitamina B6 ayuda a aliviar los dolores asociados con la menstruación y con la artritis
La vitamina B6 (piridoxina) ofrece un efecto analgésico a nivel central y opera en el metabolismo del triptófano. El fosfato-5-piridoxal actúa como coenzima en la transformación de un precursor del triptófano en serotonina. La serotonina existe con concentraciones relativamente altas en el sistema nervioso central (hipotálamo). Allí ejerce su función como neurotransmisor y parece poseer efectos tanto psicoestimulantes como sedantes. En presencia de una deficiencia de vitamina B6, la concentración de serotonina en el cerebro se reduce. Esta relación con la serotonina podría además explicar el ligero efecto de la vitamina B6 como depresor suave al nivel central. La vitamina B6 ayuda a aliviar los dolores asociados con la menstruación y la artritis. La investigación ha demostrado que la administración diaria de 100 mg de esta vitamina ha producido alivio en un paciente que tenía las manos y los pies tan hinchados que apenas podía moverse. La vitamina B6 suprimió los dolores, además de reducir la hinchazón(23). Deberá administrarse siempre conjuntamente con otras vitaminas del complejo B, dado que estas substancias operan sinérgicamente.

LA VITAMINA B12 (Cobalamina) La vitamina B12 ha mostrado sus efectos analgésicos en tres investigaciones independientes.
En tres pruebas independientes, la vitamina B12 ha demostrado poseer un efecto analgésico. Para tratar los estados de deficiencia en vitamina B12, se inyectó intramuscularmente una dosis diaria inicial de 1.000 mg de vitamina B12. Ésta fue posteriormente reducida a 1.000 mg al mes, en dependencia de la etiología. La acción analgésica de la vitamina resultó ser muy buena o buena en aproximadamente el 50% de los casos, ausente en 10 pacientes y satisfactoria en el resto (24). Dettori y cols. trataron intramuscularmente a dos grupos de pacientes con 10.000 mg de vitamina B12 diariamente durante dos semanas, con un grupo que padecía neuropatía degenerativa, mientras los otros grupos sufrían dolores similares originados por malignidades. Un alivio rápido y bien marcado fue registrado en el 80% de los casos del primer grupo, aunque resultó menos espectacular en los otros. Los dolores desaparecieron en el 27%, y se observaron mejorías en el 33%(25). Estos resultados condujeron a una nueva investigación sobre el efecto analgésico de la vitamina B12 y de otras combinaciones vitamínicas. (La vitamina B12, cuando fue combinada con las B1 y B6, produjo un efecto terapéutico anti-inflamatorio y analgésico aún más considerable.)

EL MAGNESIO

Es sabido que el magnesio es necesario en el proceso de relajación de los músculos. Tiene una asociación sinérgica con el trifosfato de adenosina (ATP), que es el producto químico del organismo que produce la energía en cada célula. Sin magnesio, el organismo estaría siempre plagado con calambres, espasmos y convulsiones. Un adulto saludable necesita 450-650 mg de magnesio al día para mantener su nivel de salud. El magnesio desempeña un papel vital en la síntesis de la mielina alrededor de los nervios y sin él éstos se vuelven sensibles al dolor. El magnesio presenta un efecto anestesiante sobre el sistema nervioso central. Es esencial en muchos de los procesos metabólicos del organismo, entre los que se cuentan la correcta distribución del sodio, el calcio y el potasio a ambos lados de las membranas de las células(26). Su deficiencia está asociada con los calambres musculares y, en los casos graves, con la tetania y con los calambres continuos de las manos y los pies(27). El suministro adecuado de magnesio es un preventivo importante contra el aborto o contra las contracciones dolorosas del útero(28).

EL ZINC

Una suplementación de sulfato de zinc por vía oral fue administrada a 24 pacientes con artritis reumatoidea, en una prueba, en la Universidad de Washington. Por la investigación es sabido que los iones de zinc tienen efectos antiinflamatorios en la membrana sinovial. El zinc ayuda a inhibir la respuesta inflamatoria. Al cabo de doce semanas de doble prueba a ciegas, con administración de un placebo o del suplemento, los pacientes tratados con sulfato de zinc oral, (220 mg tres veces al día), mostraron una mejoría significativa en la hinchazón de sus articulaciones, la rigidez matinal y el tiempo de marcha a pie y su impresión personal sobre el propio estado general fue positiva. Este estudio piloto sugiere que el sulfato de zinc puede ser una ayuda en el alivio de los síntomas de artritis reumatoidea activa(29).

El zinc en concentraciones fisiológicas puede proporcionar aproximadamente un 40% de inhibición de las histaminas inmmunológicamente inducidas y de la liberación de leucotrieno, tanto por los basófilos como por las células cebadas (variedad de leucocitos con granulaciones en el protoplasma)(30).

LA DL FENILALANINA (DLPA)

Con la DL Fenilalanina se obtienen resultados positivos en el 60% de quienes la prueban.

La DL Fenilalanina ha sido bien investigada y su potencial en la reducción de los dolores crónicos está bien documentado. La duración de sus efectos puede mantenerse aún después de la supresión del tratamiento. Algunos pacientes experimentan un alivio bien marcado del dolor en los primeros pocos días de administración, pero en otros casos resulta que tienen que esperar hasta tres semanas para que los dolores crónicos cedan. Cuando el organismo es lesionado de uno u otro modo, empieza a producir endorfinas. Éstas son las hormonas producidas en el cerebro, cuyas propiedades son similares a las de los medicamentos analgésicos más potentes. Constituyen el sistema de control del dolor de nuestro organismo. En las personas lesionadas en accidentes del tráfico, son capaces de evitar los dolores más graves durante varias horas después de las lesiones.

Las primeras investigaciones que examinaron el potencial de la DPA (D fenilalanina) en el alivio del dolor fueron llevadas a cabo por Ehrenpries, Budd y Balagot(31,32,33). El mecanismo de acción de la DLPA consiste en dar origen a la inhibición de las enzimas que normalmente desactivarían las endorfinas a gran velocidad. Hay dos enzimas involucradas en esta acción y, si su acción es inhibida, entonces las endorfinas pueden ejercer una reacción analgésica mucho más prolongada en el organismo(34). La investigación ha demostrado que las enzimas pueden bloquear los efectos inflamatorios de las prostaglandinas(35). La DLPA proporciona resultados positivos en el 60% de quienes la prueban. Si no se obtienen resultados al cabo de 3 semanas, entonces lo más probable es que no va a servir para nada y el tratamiento deberá interrumpirse. La DLPA se halla usualmente disponible en dosis de 375 mg por cápsula y las cápsulas suelen contener además vitamina C y vitamina B6, dado que estas vitaminas incrementan al parecer la eficacia de la DLPA. Se pueden administrar dos cápsulas 15-30 minutos antes de cada comida, hasta seis cápsulas al día como máximo. Este nivel deberá continuarse hasta percibir un alivio del dolor. Los pacientes de alta presión sanguínea deberán tomar sus dos cápsulas 15-30 minutos después de las comidas. (En algunos casos el paciente puede hallar que es mejor elevar la dosis hasta seis cápsulas al día durante un período de una semana). Advertencia: las personas con fenilcetonuria, o las mujeres gestantes no deben tomar DLPA.

LOS ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES

Los ácidos grasos esenciales se metabolizan en el organismo para formar prostaglandinas antiinflamatorias. Estas substancias similares a las hormonas ayudan a reducir la inflamación en el organismo. Los ácidos grasos esenciales procedentes tanto de los aceites marinos como de los aceites vegetales no hidrogenados sin refinar, tienen la capacidad de reducir el dolor y la inflamación si son administrados durante un período ininterrumpido y en dosis correctas. Las personas con artritis o con enfermedades inflamatorias pueden beneficiarse con una suplementación de aceite de narciso, aceite de linaza (de grado comestible), aceite de borraja y aceites de pescado. Las prostaglandinas de la serie uno (PGE1) procedentes de loa vegetales que contienen ácido linolénico ofrecen esta acción, lo mismo que las prostaglandinas de la serie tres, procedentes de los aceites de pescado que contienen ácido alfa-linolénico. Las PGE1 ayudan a prevenir la liberación del ácido araquidónico de las células, reduciendo así la cantidad de inflamación que el exceso en los niveles de este ácido graso (de las carnes y de los alimentos lácteos) puede provocar.

Los ácidos grasos Omega-3, no polisaturados, que se hallan en los aceites marinos, han demostrado inhibir en forma competitiva el metabolismo del ácido araquidónico (AA) a prostaglandinas de la serie dos, que son pro-inflamatorias(36,37). Se han realizado pruebas con 49 pacientes con artritis reumatoidea. Dieciséis de estos pacientes recibieron aceite de narciso, otros 15 recibieron una combinación de aceite de narciso y de aceite de pescado y otros 18 pacientes recibieron un placebo (parafina líquida) durante un período de quince meses. Al cabo de 12 meses, los resultados arrojaron una mejoría subjetiva significativa en los grupos de los aceites de narciso y de narciso y pescado, por comparación con el grupo de placebo. La dosis usual recomendada es de seis cápsulas de 500 mg al día(38).

CONCLUSIÓN

Con frecuencia, las enfermedades que se manifiestan como el resultado de una deficiencia vitamínica están asociadas con dolores no específicos. Los cambios en el sistema nervioso central y en las inflamaciones de la piel resultan frecuentemente extremadas en tales condiciones. Determinadas vitaminas poseen, de hecho, propiedades analgésicas y antiinflamatorias que corresponden a las de los medicamentos ortodoxos, pero sin sus efectos secundarios. Si el individuo está bien nutrido con una ingesta adecuada de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, puede ser posible que la resistencia del organismo al dolor resulte reforzada. Sería preciso realizar una investigación clínica mucho más exhaustiva en este terreno. Sin embargo, se plantean cuestiones muy interesantes acerca de si el dolor puede ser controlado o reducido por métodos nutricionales. Cada persona es bioquímicamente única y exclusiva y, por lo tanto, las respuestas habrán de ser muy variadas, pero la premisa es interesante y podría muy bien llegar a demostrarse que, en el futuro, será posible reducir en gran medida los sufrimientos de las personas que desarrollan dolores crónicos que resultan tan agotadores y disociadores de su modo de vida.

Dian Mills

Cert. Ed. B.A. Dip. del Institute for Optimal Nutrition
Consultora en Nutrición, y ha realizado investigaciones acerca de las posibles vinculaciones existentes entre la endometriosis y la dieta. En la actualidad trabaja en la redacción del libro ‘Female Health the Nutrition Connection’, y ejerce en Sussex y en Londres.Correspondencia a: Endometriosis Society, Unit F8a, Shakespeare Centre, 245a Coldharbour Lane London, SW8 9RR. Se ruega enviar sobre dirigido al remitente, para su contestación.

Referencias

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