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HIPOCLORHIDRIA: Cuando la falta de acidez estomacal afecta a nuestra salud

El estómago es uno de los órganos más sorprendentes de nuestro cuerpo. Es capaz de soportar niveles de ph muy bajos, que para otros tejidos serían dañinos, y realizar funciones gracias a las cuales podemos nutrir cada una de nuestras células.

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Pero el estómago, como otros órganos, sufre el paso del tiempo, por ello y por otras razones, se disminuye la secreción de ácido clorhídrico (HCl). El HCl es  responsable de la digestión de las proteínas, responsable de destruir organismos patógenos y de provocar la secreción del resto de jugos digestivos.

Para muchos el ardor de estómago es un problema, pero en esta ocasión nos dedicaremos a aquellos que no pueden aprovechar los que comen porque no tienen suficiente ácido clorhídrico y por ello pueden ver mermada su salud con síntomas de debilidad, desvitalización, cansancio, digestiones lentas, debilidad muscular o de aquellos que a pesar de entrenar bien, no ven resultados en su masa muscular, ¿por qué sera? . 

   

 

Falta de Acidez

La insuficiencia de HCl o su falta afectan cada vez a un mayor número de personas en el mundo

 

El estómago necesita acidez

La transformación de los hidratos de carbono ha comenzado en la boca con la acción de la ptialina presente en la saliva. La masticación realiza una transformación mecánica que además de disgregar los alimentos en trozos más pequeños, los mezcla con la saliva. Por ello es tan importante masticar bien. Una vez hemos masticado y mezclado los alimentos con saliva, pasan al esófago y llegan al estómago…

 

El estómago es un órgano maravilloso preparado para soportar niveles de pH muy bajos y ácidos, tanto como lo crea la presencia de ácido clorhídrico en el jugo gástrico.

El HCl se segrega cuando los alimentos llegan al estómago y tiene diversas funciones: apoya la función de la pepsina; actua sobre las proteínas que hemos ingerido desnaturalizándolas, es decir, destruyendo su conformación para que puedan ser liberados los aminoácidos en el proceso digestivo; ayuda en la digestión de los polisacáridos o hidratos de carbono y colabora para mantener un medio lo más aséptico posible para protegernos de organismos patógenos.

La pepsina segregada en el estómago actúa sobre las proteínas, pero para ello necesita un cierto nivel de acidez que genera la presencia de ácido clorhídrico. Es decir que sin ácido clorhídrico suficiente las proteínas pasarán hacia el intestino delgado sin haber sido suficientemente transformadas, por lo que pueden generar putrefacción. Por otra parte los hidratos de carbono que tampoco son convenientemente modificados continuan igualmente su tránsito hacia el intestino con mayor probabilidad de fermentación.

La fermentación y la putrefacción por una inadecuada digestión de las proteínas y de los hidratos de carbono genera hinchazón, problemas de ritmo intestinal, intoxicación interna, sobrecarga hepatobiliar.

Los jugos gástricos, como en una cadena de reacciones, apoyan el inicio de liberación de bilis desde la vesícula biliar que actuará sobre los lípidos y realizará sus acciones antisépticas. Sin suficiente cantidad de bilis o sin una adecuada liberación de la misma, existe fisiológicamente más probabilidad de que se formen cálculos biliares y daño hepatobiliar en general. Por otra parte, el páncreas tampoco es estimulado y los jugos pancreáticos son insuficientes, la amilasa pancreática no puede actuar debidamente sobre los hidratos de carbono. Por último, la asociación de jugo pancreático y de bilis no es adecuada: no se puede digerir bien los lípidos.

Podríamos resumir diciendo que cuando falla o es insuficiente el primer eslabón esencial de la cadena digestiva, el ácido clorhídrico, el resto puede fallar y los nutrientes básicos se quedan sin ser extraidos de los alimentos, además ciertas vitaminas tampoco se pueden crear como la B12, no se asimilan bien minerales como por ejemplo el hierro, el calcio, el zinc o el magnesio, etc.

La insuficiencia de HCl (hipoclorhidria) o su falta (aclorhidria) afectan cada vez a un mayor número de personas en el mundo y se estima que no se está teniendo suficientemente en cuenta pues puede afectar a numeros órganos y funciones.

 

Causas de la hipoclorhidria

 Entre las causas hoy día nos encontramos como punto principal el estrés. El estrés al que casi nadie escapa, hace que los procesos digestivos no sean prioritarios, y nuestro organismo cree que estamos en una huída continua, ante un terrible acontecimiento, o sea que no hace falta digerir… sino salir corriendo. Si alguna vez ha sufrido un “corte de digestión” por un disgusto, sabe a lo que nos referimos.

Un problema hipofisiario puede debilitar la secreción de jugos gástricos y por tanto, minimizar la presencia de HCl en el estómago. El abuso de antiácidos convencionales e inhibidores de protones, contrarrestan la acción del ácido clorhídrico que es necesario para la digestión. El hipotiroidismo, la deficiencia de vitaminas del grupo B, la ingesta excesiva de carbohidratos, son otras de las causas de deficiencia de ácido clorhídrico. El envejecimiento afecta a todo el organismo y disminuye la secrección de hormonas, así mismo la capacidad de formar y liberar jugo gástrico que contiene HCl también disminuye, así lo previsible es que las personas de edad avanzada tengan hipoclorhidria. A partir de los 35 años. disminuye la secreción natural de HCl.

Consecuencias de una insuficiente cantidad de ácido clorhídrico

  • Dolor e hinchazón epigástrica, digestiones lentas, hinchazón abdominal.
  • Debilidad, cansancio.
  • Debilidad muscular
  • Trastornos neurológicos o nerviosos debidos a la falta de vitaminas como B12
  • Trastornos tróficos debido a la falta de hierro y posible anemia
  • Uñas quebradizas o estriadas, pelo débil
  • Debilidad ósea, osteoporosis
  • Mayor posibilidad de gastroenteritis infecciosas
  • Intolerancias alimentarias y alergias
  • Tasas de triglicéridos y colesterol elevadas
  • Cálculos biliares
  • Trastornos cardiovasculares

La suplementación con Betaína HCl y Pepsina ayuda a solventar la hipoclorhidria y sus consecuencias orgánicas

Los especialistas y los estudios demuestran que una suplementación con 324 mg de Betaína-HCl durante las comidas ayuda a tener el ácido clorhídrico que nuestro organismo no segrega convenientemente, además si se asocia con 5 mg de pepsina, emulamos el jugo gástrico. Para un mejor funcionamiento de estos suplementos y una mejor recuperación del organismo es conveniente asociar una fórmula multivitamínica, o al menos un suplemento con las vitaminas del grupo B. La betaína-HCl con las vitaminas del grupo B y el ácido fólico, puede ayudar a que se genere menores niveles de homocisteína un aminoácido ligado a mayor probalidad de afecciones cardiovasculares.

Por otra parte, se ayuda a cuidar del bienestar hepatobiliar, previniendo o disminuyendo la formación de cálculos biliares. El intestino se puede beneficiar de las acciones antisépticas conjuntas del ácido clorhídrico y de la bilis, previniendo infecciones intestinales que pueden transmitirse a otros órganos. Tejidos como las uñas, el pelo, los huesos se pueden fortalecer, y en general todas las consecuencias enumeradas anteriormente se ven beneficiadas.

Además la suplementación ayuda a mejorar los resultados de la práctica deportiva ya que el aprovechamiento de las proteínas y de los hidratos de carbono, es mejor, lo cual significa que se extraen de forma óptima de los alimentos los aminoácidos necesarios para crear, mantener y reparar los músculos, tendones y ligamentos y a la par, el soporte energético del organismo está optimizado. Muchos deportistas pueden comprobar como un nivel de HCl adecuado en el estómago les permite optimizar los resultados de las horas de entrenamiento.

Conclusión:

Sabemos que no es lo mismo alimentarse que nutrirse y una hipoclorhidria precisamente representa ese concepto: podemos comer los alimentos de mejor calidad, pero si no tenemos suficiente HCl en nuestro estómago, nuestras células estarán hambrientas como si no nos alimentáramos, porque los nutrientes no llegan, y nuestro organismo se irá cargando de toxinas debido a los alimentos mal digeridos.


 

Referencias

  • Lussana F, Betti S, et cols. Evaluation of the prevalence of severe hyperhomocysteinemia in adult patients with thrombosis who underwent screening for thrombophilia. Thromb Res. 2013 Dec;132(6):681-4
  • Yang YX. Proton pump inhibitor therapy and osteoporosis. Curr Drug Saf. 2008 Sep;3(3):204-9.
  • Dra. Nuria Lorite Ayán* : DEA en Farmacia, Lic. en Medicina Tradicional China, especialista en Bioquímica, Fitoterapia China y Occidental, Medicina Natural PhD, Nutrición Ortomolecular, Miembro del grupo de estudio de nuevos alimentos de la UCM. Directora de Biloba.

 

 

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