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Articulos de interés en el campo de la nutrición

DL-Fenilalanina (DLPA) el agente analgésico y terapéutico natural

¿Qué es la DLPA? La DLPA es una mezcla 50:50 de las dos formas del aminoácido esencial fenilalanina. La D indica dextro, que significa la forma derecha; la L indica levo, o sea la forma izquierda. Cada una de ellas es la imagen especular de la otra. Así, tenemos dos formas que se denominan estereoisómeros, […]

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¿Qué es la DLPA?

La DLPA es una mezcla 50:50 de las dos formas del aminoácido esencial fenilalanina. La D indica dextro, que significa la forma derecha; la L indica levo, o sea la forma izquierda. Cada una de ellas es la imagen especular de la otra. Así, tenemos dos formas que se denominan estereoisómeros, lo que quiere decir que una solución de D-fenilalanina hará rotar la luz polarizada hacia la derecha mientras que una solución de L-fenilalanina la hará rotar hacia la izquierda. Desde todos los puntos de vista, en los aspectos de sus estructuras moleculares, las dos son idénticas. La mezcla 50:50 de DLPA, se denomina racémica porque no hace rotar la luz polarizada, dado que las rotaciones derecha e izquierda se anulan mutuamente.

En la Naturaleza, la forma L de todos los aminoácidos es siempre la preferida y los aminoácidos de todas las proteínas de los alimentos son de la variedad L. Esta preferencia es aplicable a todos los tipos de proteínas, en los animales, las plantas y los microorganismos. Sin embargo, muy raramente la Naturaleza produce un aminoácido D. Por ejemplo, hallamos uno de ellos en la estructura de algunos antibióticos y se presentan también en medicamentos hechos por el hombre, habiéndoseles hallado una aplicación en las drogas medicinales producidas por fermentación y por síntesis química.

Aunque las dos formas de fenilalanina parecen ser idénticas en cuanto a su constitución química, difieren considerablemente en sus propiedades biológicas. Como veremos ahora. L-fenilalanina (LPA) es un componente de las proteínas y posee otras propiedades que no están relacionadas con éstas, pero la D-fenilalanina (DPA) no tiene ninguna función en las estructuras de las proteínas y presenta propiedades que no tienen nada que ver con las de la otra forma. La DPA no se encuentra en los productos naturales, pero se puede sintetizar en laboratorio.
La mezcla racémica de DLPA se produce también mediante procedimientos químicos. Sin embargo, aunque la Naturaleza es selectiva en cuanto a producir y utilizar sólo la forma L, para los químicos resulta fácil producir una mezcla 50:50, dado que en sus reacciones químicas se presentan probabilidades iguales para producir ambas formas L y D. La tarea de producir DPA pura sintéticamente constituye un problema bastante complicado y por eso la DPA resulta unas diez veces más cara que las DLPA. Sin embargo, ésta última proporciona un 50% de DPA y entonces las dosis de DLPA pueden ajustarse para proporcionar la ingestión requerida de DPA.

No existe antagonismo alguno entre las dos formas de fenilalanina contenidas en la DLPA(1) y mientras que la LPA es principalmente nutricional, la DPA es puramente terapéutica. El organismo humano es capaz de convertir unos 0,5 gr de DPA en LPA al día, pero no se ha hallado ninguna evidencia de que la LPA pueda ser retransformada en DPA(2). Este hecho quedó establecido experimentalmente, administrando a sujetos jóvenes dietas que no contenían LPA, pero con un contenido entre 1,1 y 2,2 gr al día de DPA. Estos sujetos cayeron en un balance de nitrógeno negativo, lo que indicaba que el organismo no podía utilizar la DPA como componente en la síntesis de las proteínas. Cuando se les volvió a suplementar con DLPA, pasaron todos a un equilibrio de nitrógeno positivo, indicando la ausencia de antagonismo entre las dos formas.

¿Cómo actúa la DLPA?

Un repaso de la documentación existente revela que la DLPA se utiliza principalmente como analgésico. También se ha considerado útil en el tratamiento de la depresión, aliviando los síntomas de la artritis y de los padecimientos del síndrome premenstrual. Entre las terapias menos sólidamente establecidas con la DLPA se cuentan la Enfermedad de Parkinson, la Esclerosis Múltiple y el Vitiligo.

El aspecto mejor investigado en la terapia con la DLPA, es el del papel que desempeña como analgésico, pero para comprenderla en todo su significado, es necesario considerar en primer lugar los analgésicos producidos naturalmente por el propio organismo, llamados endorfinas.

Una de las cuestiones más intrigantes, que ha preocupado a los seres humanos desde hace siglos, es por qué algunas personas pueden tolerar el dolor mejor que otras. En los animales, al igual que en los humanos, es sabido que la reacción de “lucha y huida” ante el peligro induce en el organismo cambios que preparan al animal para resistir o para alejarse del peligro y uno de estos cambios es el incremento de la resistencia ante el dolor.

Este incremento de la resistencia es motivado a través del incremento de la producción en el interior del propio organismo de los analgésicos naturales que hemos denominado endorfinas. El hecho de que algunas personas tengan una capacidad mayor que otras para producir estos analgésicos, significa que pueden tolerar mejor el dolor. El descubrimiento de las endorfinas a principios de la década de los setenta, fue el resultado directo de las investigaciones realizadas sobre cómo la morfina, que es el más potente de los analgésicos producidos en la Naturaleza, actúa con sus propiedades supresoras del dolor. La morfina es un componente del opio, que se obtiene de los bulbos de las amapolas y por eso se considera un opiáceo.

En el curso de aquellas investigaciones se descubrió que una inyección de morfina administrada directamente en el cerebro, generaba una actividad analgésica mil veces mayor que la misma cantidad de morfina inyectada en un músculo.
Esta observación sugirió que el cerebro debía tener receptores específicos que eran enormemente sensitivos a la morfina. Este hallazgo resultaba inesperado, dado que la morfina es una substancia extraña al organismo; entonces había que plantearse una pregunta: “¿por qué habría el cerebro desarrollado tales receptores?” El cerebro no es el único órgano que presenta esta particularidad, ya que también se han hallado otros receptores en zonas de la médula espinal, los cuales tienen que ver con la modulación del dolor(3).

Estos centros receptores de los opiáceos en el cerebro no son los únicos relacionados con el alivio del dolor, ya que se han descubierto otros en la región del cerebro que se conoce como “sistema límbico”. Este sistema está constituido por toda un conjunto de estructuras cerebrales que desde hace mucho tiempo se creían relacionadas con la regulación de los estados emocionales. El hecho de que estas zonas tengan también receptores de opiáceos en abundancia, explica probablemente la sensación de euforia que experimentan los que toman morfina. Esta propiedad es distinta del efecto analgésico de la morfina, pero también parece estar articulada a través de ella y de otros opiáceos (o sea, las endorfinas). Así, la capacidad de producir euforia, que es más fácil en algunos individuos que en otros, podría también explicarse por su eficiencia en la producción de sus propias endorfinas.

Cómo interviene la DLPA en la producción de endorfinas

La expresión Endorfina es la contracción de las dos palabras endógeno y morfina, ya que, aunque la morfina propiamente dicha no se produce en el interior del cerebro, otras sustancias semejantes a la morfina y con propiedades similares, sí se producen allí.

A raíz del descubrimiento de los receptores de opiáceos, se inició toda una carrera de investigaciones con el fin de determinar qué opiáceos o endorfinas naturales existían y se aislaron e identificaron un cierto número de compuestos relacionados con estos productos. Los primeros, descubiertos por el grupo de Hughes en la Universidad de Aberdeen(4), fueron denominados metionina-encefalina y leucina-encefalina, distinguiéndose una de otra por la presencia del aminoácido normal. Ambas son péptidos, es decir, estructuras de distintos aminoácidos combinados unos con otros.
Entre otros compuestos, que fueron descubiertos posteriormente, se cuentan la beta-endorfina, la alfa-endorfina, la dinorfina y otros. Uno de éstos, la beta-lipotropina, contiene 91 aminoácidos, entre los cuales aparece incorporada la metionina-encefalina. La beta-lipotropina no presenta una actividad como opiáceo por sí misma, pero actúa como un precursor de las endorfinas activas que hemos mencionado antes, cada una de las cuales constituy una sección independiente dentro de la cadena de lipoproteínas.

A partir de estos descubrimientos, y con la aparición de todos estos opiáceos naturales, la nomenclatura moderna identifica ahora tres familias distintas de péptidos, que son las encefalinas, las endorfinas y las dinorfinas.

Podría pensarse que estas substancias constituyen la respuesta natural contra los dolores crónicos. Sin embargo, su utilización terapéutica plantea diferentes problemas. Todas ellas son péptidos y así las enzimas digestivas de proteínas, en el tracto digestivo, las romperían en aminoácidos individuales y su actividad se perdería.

Por lo tanto, la terapia oral es inútil. En realidad habría que inyectarlas directamente en el cerebro o en la médula espinal para situarlas correctamente y, al mismo tiempo, obviar el sistema digestivo. Sin embargo, este método es impracticable para una terapia a largo plazo, además de ser muy costoso desde el punto de vista económico.

No obstante, se han hecho estudios clínicos que indican una gran efectividad en las endorfinas inyectadas(5,6,7), de modo que ya es sabido que esta vía puede dar resultado. Pero, a pesar de su eficacia, la actividad de las endorfinas inyectadas no es duradera porque, como ocurre con muchos de los agentes producidos naturalmente, resultan rápidamente rotas por la acción enzimática. Las endorfinas de producción natural quedan sometidas a este mismo tratamiento. Cualquier agente que fuera capaz de retardar esta desagregación permitiría a las endorfinas naturales o a las inyectadas mantener su actividad durante un período de tiempo más prolongado. Esta inhibición de las enzimas es la base sobre la cual operan la DLPA y la DPA.

Hay un cierto número de enzimas que intervienen en la degradación de las endorfinas y las encefalinas producidas por el tejido nervioso y los experimentos in vitro han indicado que la DPA inhibe muy significativamente las enzimas que destruyen a las encefalinas. La magnitud de esta inhibición varía según sea la fuente de los opiáceos, según procedan del hipotálamo, de la corteza estriada o de la médula espinal del sistema nervioso de los ratones(8). La confirmación de estos hallazgos en ratones intactos ha sido comunicada por Balagot y su grupo(9). Comprobaron que, cuando los ratones inyectados con DPA eran comparados con los que no lo habían sido, los niveles de metionina-encefalina en tres regiones del sistema nervioso se mantenían durante no menos de 6 días más, en estos ratones tratados con DPA. Habiendo comprobado que la DPA inhibe efectivamente desintegración de las endorfinas y las encefalinas en los animales intactos, se procedió con las pruebas sobre seres humanos.

Pruebas sobre humanos con DPA y DLPA

Alivio del dolor

En una de las primeras investigaciones(10) sobre el alivio del dolor crónico con endorfinas, a 32 pacientes con dolor crónico se les tomó la medida de los niveles de endorfinas en el líquido raquídeo. A todos ellos se les administró entonces un placebo y se les dijo que se trataba de una nueva medicina que les proporcionaría un alivio del dolor. Catorce de estos pacientes informaron después que habían experimentado un alivio en sus dolores y, en el mismo grupo, todas las endorfinas aumentaron en el líquido raquídeo, a pesar de que habían sido tratados con una píldora de azúcar innocuo. Por lo tanto se puede asumir que la simple sugestión de que habían recibido un analgésico bastó para estimular en estos pacientes la producción extra de endorfinas analgésicas. Esto indica que el efecto placebo en la reducción del dolor es fuerte y hay que concederle un margen en todo estudio acerca del alivio del dolor.

Las pruebas experimentales sobre el alivio del dolor utilizando DPA han arrojado resultados equívocos. Se ha logrado un alivio del dolor muy significativo en una investigación en la cual a 43 pacientes, principalmente con osteoartritis, se les administraron 250 mg de DPA, de tres a cuatro veces al día durante 4-5 semanas. La mejoría no se hizo aparente hasta las últimas dos semanas de terapia y así es obvio que los niveles de DPA habían subido en el organismo hasta alcanzar tales efectos. La eficacia de la DPA se incrementó con la disminución de la severidad del dolor en este estudio(9). Este informe sufrió sus críticas, según las cuales el análisis estadístico de los datos utilizando una distribución binómica de las probabilidades revelaría que el efecto de la DPA es despreciable(11). Sin embargo, este estudio sí sugirió que una terapia más prolongada hubiera producido efectos benéficos más considerables.

En un estudio cruzado doble-ciego, realizado sobre 21 pacientes con dolor crónico, siete de ellos notaron más de un 50% de alivio del dolor al cabo de 2 semanas de tratamiento con administración de 250 mg de DPA tres veces al día. Para todos los pacientes se había interrumpido la medicación a que estaban sometidos, mientras tomaban DPA y no se notó ningún del alivio dolor al administrárseles un placebo. De los 14 pacientes restantes, uno experimentó mejorías, tanto con la DPA como con el placebo, mientras que los otros 13 no mostraron mejoría alguna, ni con la DPA ni con el placebo. Con este nivel de dosificación, los efectos secundarios de la DPA y del placebo fueron los mismos(12), lo que sugiere que las cantidades administradas eran perfectamente seguras.

Unas dosis similares (250 mg de DPA ó 750 mg de DLPA tres veces al día, 15-30 minutos antes de las comidas), administradas en otra prueba realizada sobre 10 pacientes con dolor crónico benigno, proporcionaron un alivio entre apreciable y total, usualmente en un término de 2-3 días. Esta acción es extremadamente rápida para la DPA y podría reflejar las condiciones en que fueron tratados los pacientes, entre las que se contaban los pequeños dolores post-quirúrgicos de espalda, la osteoartritis, la contractura cervical, la artritis reumatoidea, la miofascitis y los ataques de migraña(13). Los pacientes de Balagot(9) fueron sometidos a dos semanas de terapia con DPA antes de experimentar un alivio del dolor, pero es un fenómeno bien conocido el que la respuesta a un analgésico cualquiera puede variar considerablemente de un individuo a otro.

No todas las investigaciones realizadas con la DPA han arrojado efectos benéficos en el alivio del dolor. Walsh y su grupo(14), que han expresado críticas sobre los resultados de Balagot(9) han realizado un estudio experimental doble ciego sobre 30 pacientes con dolores crónicos que no se habían aliviado con distintas terapias de analgésicos. Estos pacientes recibieron o bien 250 mg de DPA cuatro veces al día, o bien un placebo (lactosa) durante 4 semanas, antes del cruce durante un período idéntico con otro tratamiento. El dolor fue cuantificado utilizando una escala visual analógica del dolor y un test de presión fría. Los resultados sugieren que la DPA no funcionaba mejor que el placebo en el alivio del dolor en estos pacientes. También se obtuvieron resultados inconsistentes en pacientes tanto normales como hipertensivos que sufrían dolores de cabeza, tratados con la misma dosis convencional de DPA(15). Otros dos inhibidores de encefalinasa aliviaron los síndromes de dolor de la migraña y otros dolore de cabeza en la misma investigación.

Aunque las pruebas son pocas en número, hay también evidencia experimental de que la DPA puede potenciar una analgesia inducida por la acupuntura. Hay individuos que responden, mientras otros no responden a la acupuntura cuando ésta se les aplica con el fin de aliviar dolores. Administrando DPA a ambos grupos de pacientes antes del tratamiento de acupuntura, se halló que este aminoácido producía aumentos en el umbral del dolor y una mayor persistencia del analgésico en los pacientes que respondían a la acupuntura. En el grupo de los que no respondían, mitad de ellos también mostraron aumentos de dichos criterios después del tratamiento con DPA. En los pacientes tratados con placebo antes de la acupuntura no se potenciaron estos criterios(16). Similares resultados se observaron en animales sometidos a acupuntura.

Depresión

La depresión se describe como un estado mental que se caracteriza por un exceso de melancolía pero cuya actividad puede ser agitada e inquieta, o bien lenta y retardada. El comportamiento general está regido por creencias pesimistas o desesperanzadas, con desarreglos del sueño, el apetito y la concentración. La depresión endógena es la que presenta un estado de depresión causado por influencias surgidas en el interior del organismo o derivadas de él. Entre los síntomas se cuentan la depresión de por la mañana temprano, las configuraciones irregulares del sueño y la falta de iniciativa, con sensaciones de desesperanza y desamparo. La terapia suele ser con fuertes drogas antidepresivas. Las primeras indicaciones de que la DLPA podría desempeñar un papel en el alivio de los síntomas de la depresión endógena las comunicó el Dr. Yaryura-Tobias, que trató sus pacientes con DPA (250 mg dos veces al día) o con DLPA (750 mg dos veces al día), administradas durante algunas semanas. Diez pacientes mostraron una reducción sustancial de los síntomas al cabo de 5 días y en los otros cinco pacientes este aminoácido reforzó los efectos terapéuticos de las drogas que se les había recetado(18).

Un estudio realizado en otro centro médico indicaba que 17 de un total de 23 pacientes tratados con DPA o con DLPA resultaron aliviados de sus síntomas de depresión endógena a pesar del hecho de que las drogas convencionales no habían dado antes resultado alguno. Todos ellos volvieron a un estado normal de completa eutimia, al cabo de 13 días(19). Estos hallazgos se vieron confirmados en un estudio abierto, más completo, sobre 20 pacientes con distintos tipos de depresión(20). Después del tratamiento con DLPA (75 a 200 mg al día antes de las comidas) el 80 por ciento de estos pacientes mostraron una reducción de los síntomas entre moderada y total. En otro estudio experimental doble ciego, estos mismos investigadores administraron la DLPA en dosis de 150-200 mg a 14 pacientes depresivos, y trataron con 150-200 mg de Imipramina (una droga antidepresiva perfectamente reconocida) a otros 13 pacientes que después fueron cambiados a la otra terapia. Ambos tratamientos aliviaron la depresión en la misma medida a todos los pacientes(21).

En la prueba más importante de este tipo, realizada sobre 400 pacientes, entre los cuales había 370 que sufrían una depresión endógena, se administraron hasta 200 mg de DLPA al día. Las evaluaciones físicas y psiquiátricas se efectuaron cada siete y cinco días respectivamente. Al cabo de 15 días de tratamiento, el 73 por ciento no presentaban síntoma de depresión alguno y el 23 por ciento presentaba alivio en la mayoría de los síntomas. Al cabo de sesenta días de terapia, en el 80 por ciento habían desaparecido los síntomas y en otro 15 por ciento se había experimentado más alivio. Sólo en un 4 a 5 por ciento falló la respuesta(22).

Acabamos de ver anteriormente, en una de las pruebas, que la DLPA resultaba por lo menos tan activa como la droga Imipramina(21). Otro grupo de investigadores confirmaría estos hallazgos en pruebas sobre 60 pacientes(22) en una prueba de doble control a ciegas. Los pacientes fueron divididos en dos grupos y durante 15 días un grupo recibió 200 mg de DLPA y el otro recibió 200 mg de Imipramina. Durante los siguientes 5 días ambos grupos recibieron un placebo y, durante los 10 días siguientes, cada uno de los grupos volvió a su medicación original. La evaluación de las respuestas obtenidas indicó que el porcentaje de pacientes que mostraban mejoría era el siguiente, con la cifra correspondiente a la DLPA en primer lugar: 15 días – 83% y 57%; período de 5 días de placebo – 12% y 9%; al cabo de 30 días -83% y 73%. Estas cifras comprenden las respuestas total y parcial a la terapia. La L-Fenilalanina desempeña también un papel en el alivio de los síntomas de depresión, pero es efectiva primariamente en la depresión bipolar(23).

Artritis reumatoide

La utilización de la DLPA como analgésico en la osteoartritis ya ha sido mencionada aquí, pero este aminoácido también parece tener propiedades como anti-inflamatorio en este padecimiento. Hay un caso reportado, de una mujer de 47 años de edad con una historia de 18 años de AR, presentando una acusada inflamación e hinchazón del dorso de las manos hasta la ocultación de los nudillos. A los siete días de tratamiento con 750 mg de DLPA tres veces al día, 15-30 minutos antes de cada comida, el dolor había desaparecido y la hinchazón se había reducido hasta hacer visibles los nudillos. Además, la flexibilidad de las articulaciones había mejorado de modo substancial. Esta terapia puede exigir un período de no menos de 3 semanas para que la mejoría haga su aparición pero, si después de este tiempo no hay respuesta, la dosis de DLPA puede duplicarse durante otras 3 semanas(24).

Enfermedad de Parkinson y Esclerosis Múltiple

Hay al menos un informe que indica que la DLPA puede resultar beneficiosa en el tratamiento de pacientes con la Enfermedad de Parkinson. Quince pacientes recibieron 250 mg de DLPA dos veces al día 30, minutos antes de las comidas. Al cabo de 4 semanas, al repetirse los exámenes neurológicos, se observaron mejorías significativas en cuanto a la rigidez, las dificultades en la marcha, las irregularidades en el habla y la depresión psíquica. Sin embargo, no se observó mejoría en los temblores(25) asociados a este padecimiento.

La estimulación eléctrica transcutánea de nervios (TENS) es un tratamiento reconocido para la esclerosis múltiple y otros trastornos neurológicos. En un estudio experimental doble ciego, esta técnica fue combinada con la terapia con DPA oral. A un total de 50 pacientes (12 hombres y 38 mujeres) se les administró una terapia doble y 49 de ellos mejoraron en determinados aspectos de su estado. Así, se comprobó un mejor control de la vejiga, más movilidad y menos depresión en los que mostraron una respuesta. No se dio una explicación respecto a estas mejorías y al por qué la DLPA pudiera potenciar la terapia TENS, pero los efectos fueron reales(26).

Vitiligo

Este es un estado en el que algunas placas de la piel carecen del pigmento natural denominado melanina. No se considera que constituya un estado perteneciente a la medicina patológica, sino que es más bien un problema de cosmética, aunque puede ser causa de un estrés psicológico en las personas afectadas. La fenilalanina en dosis de 50 mg por kilogramo de peso del cuerpo, por vía oral, seguida de 30-45 minutos de exposición a la luz ultravioleta. Se ha afirmado que una corta exposición restablece la pigmentación en las zonas afectadas(27). Además, los pacientes que han respondido a esta terapia han adquirido la capacidad de tolerar mejor el sol sobre las lesiones del vitiligo. La respuesta es sin embargo lenta y usualmente pueden ser necesarios unos 32 tratamientos con una duración de 4 meses para lograr una mejoría.
No está perfectamente clara la función de la DLPA en este tratamiento, pero algo se puede inferir, ya que este aminoácido es un precursor de la L-tirosina, que a su vez es el material inicial en la producción de la melanina.

Síndrome premenstrual

Entre los muchos síntomas que constituyen el Síndrome Premenstrual, los que se describen como contracciones abdominales agudas y desasosiego, coinciden exactamente con los síntomas típicos del síndrome de abstinencia de un narcótico. Estas observaciones condujeron a la intrigante sugestión de que quizás el síndrome premenstrual pudiera ser el resultado de una interrupción temporal de los opiáceos de producción interna de las endorfinas. Hay evidencia bioquímica de que cualquier conexión se basa en el hecho de que las endorfinas mantienen una interacción con cierto número de hormonas femeninas(28). Otras investigaciones han hallado que los niveles de endorfinas del cerebro fluctúan significativamente en todo el curso del ciclo menstrual(29). Estos resultados confirman los informes anteriores en el sentido de que exista una vinculación entre el síndrome premenstrual y las endorfinas(30) y la posible relación entre la retirada o el desequilibrio de la endorfina en los síndromes menstruales específicos y la depresión pos-natal(31).

Sobre la base de esta y otras evidencias, es muy posible que el complejo de síntomas del síndrome premenstrual sea, al menos en parte, debido a una interrupción temporal de una endorfina. Esto explicaría las muy anteriores observaciones de que el descenso del umbral del dolor es uno de los tres síntomas principales del síndrome premenstrual(32). Nuestro conocimiento actual de la función de la DLPA en el mantenimiento de la actividad opiácea de las endorfinas podría explicar la acción de este aminoácido en el alivio de algunos de los síntomas del síndrome premenstrual. Hemos visto que la DLPA puede ayudar en el alivio del tipo endógeno de depresión y éste constituye uno de los síntomas más comunes del síndrome premenstrual.

No hay muchas pruebas concretas realizadas para determinar la acción de la DLPA en el tratamiento del síndrome premenstrual que hayan sido comunicadas en la literatura médica, pero el Dr. Arnold Fox, en su libro DLPA (publicado por Long Shadow Books, U.S.A.) recomienda el siguiente régimen: 375 mg de DLPA con el desayuno y con la comida. Si esta dosis no es efectiva, puede aumentarse a 375 mg DLPA con cada una de las tres comidas del día. El aminoácido se administra de 4 a 7 días antes de la menstruación y se suspende el tratamiento cuando cesa la menstruación. La DLPA es compatible con todas las demás terapias del síndrome premenstrual.

¿Hasta qué punto es segura la DLPA?

Aunque la DPA es un aminoácido, éste no se halla contenido en los alimentos proteícos y, como estereoisómero no natural de la L-Fenilalanina natural (LPA), debe ser considerado como una substancia extraña al organismo. Por lo tanto, es importante determinar si su ingestión es segura. La mayor parte de nuestro conocimiento acerca de los efectos secundarios potenciales de la DPA (ya sea pura o al 50% en la DLPA) procede de las pruebas clínicas y los experimentos realizados sobre pacientes.

Estudios clínicos

La D-Fenilalanina administrada oralmente como D-isómero o como componente racémico (50% de DPA) a pacientes con depresión, en dosis variadas de 50 a 500 mg/día durante períodos de 15 días a 6 meses, se ha mostrado asociada con efectos secundarios pasajeros o de poca entidad, tales como vértigo y dolor de cabeza y, en 1 paciente, insomnio con dosis superiores a los 300 mg/día(19,20,21,25). Las concentraciones de fenilalanina en el plasma no han sido reportadas en estas investigaciones. Beckmann y su grupo(19) han comunicado que no se había producido ningún cambio bioquímico en sangre u orina, y tampoco se apreciaron cambios en la tensión sanguínea, el pulso o la temperatura del cuerpo con la administración de D-fenilalanina.

En una prueba abierta sin placebo, la administración oral de D-fenilalanina en dosis divididas para un total de 750 a 1.000 mg/día durante 4 a 5 semanas, a 78 pacientes con dolores crónicos, resultó estar asociada con efectos secundarios en 22 casos (28 por ciento) entre los que se contaban: somnolencia en 7, náuseas en 4, aumento en la frecuencia de las deposiciones intestinales en 4, dolores de cabeza en 3, irritabilidad exagerada en 2, sudoraciones en 1, y una erupción alérgica en 1(9). Tres pruebas de doble control a ciegas con placebo y cruzadas de administración oral de D-fenilalanina incluían algunas menciones de efectos secundarios. En la primera, 2 de 22 pacientes adultos con dolores fuertes a quienes se administró 750 mg/día de D-fenilalanina en dosis divididas durante 3 semanas experimentaron vómitos ligeros y temporales, náuseas y somnolencia. Otros dos pacientes experimentaron estos efectos secundarios tanto con D-fenilalanina como con el placebo(12). No se reportaron cambios hematológicos, hepáticos o neurológicos adversos en 30 pacientes tratados con 1.000 mg/día de D-fenilalanina en dosis divididas durante 4 semanas para tratar sus dolores crónicos(14). Una ligera sedación con fatiga se produjo en un número no especificado de pacientes, pero no se reportaron hallazgos anormales en laboratorio ni físicos cuando dosis superiores a los 600 mg/día se administraron a 19 pacientes adultos con desórdenes de déficit de la atención(39).

La excreción urinaria de fenil-etil-amina no se incrementó con una sola infusión de 100, 300, ó 600 mg de DL-fenilalanina en 6 voluntarios adultos sanos(34). Similares resultados fueron observados en 22 niños hiperactivos de 6 a 12 años de edad, a quienes se administró D-fenilalanina oralmente (20 mg/kg de peso del cuerpo al día, ó 600 mg/día por 30 kg de peso) durante 2 semanas(35). No se reportaron efectos secundarios en la última investigación que fue de doble ciego con placebo y cruzada.

Nivel de seguridad en ingestión humana

En estas investigaciones limitadas sobre seres humanos, dosis de D-fenilalanina que variaban entre los 50 y los 1.000 mg/día durante períodos de hasta 6 meses de duración han sido asociadas con la presencia de efectos secundarios. A falta de una evaluación sistemática de los efectos de la administración de D-fenilalanina no es posible estimar un nivel máximo de seguridad para la ingestión oral de D-fenilalanina.

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