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El dolor de Espalda

El dolor de espalda afecta a la mayoría de las personas en algún momento de sus vidas. Una encuesta sugiere que cada año, el 49% de los adultos en el Reino Unido reportan dolor en la parte baja de la espalda (lumbago) que dura por lo menos 24 horas (i), mientras que otra encuesta afirma que es el la segunda razón más popular, en la mayor parte del país, de enfermedad de larga duración (ii).

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De hecho, se cree que el lumbago no-específico es el tipo más común de dolor de espalda, causando dolor, rigidez y tensión en personas de cualquier edad. El dolor también puede llegar a ser más intenso durante la noche o después de haber estado sentado en la misma posición durante mucho tiempo (producto de un largo viaje en coche, por ejemplo).

     
El Dolor de espalda - Lamberts Española

El dolor de espalda afecta a la mayoría de las personas en algún momento de sus vidas.

 

¿Qué causa el dolor de espalda?

Si bien puede ser muy común, la buena noticia es que el dolor de espalda, generalmente no es causado por algo serio, y la mayoría de las personas se recuperan en 12 semanas (el dolor de espalda agudo dura menos de cuatro semanas, mientras que el dolor de espalda sub-agudo dura entre 4 y 12 semanas).

Sin embargo, uno de los principales problemas con el dolor de espalda es que a menudo es difícil determinar exactamente cuál es su causa, pues en la mayoría de los casos no son el resultado de un daño grave o enfermedad, sino por el músculo, esguinces de ligamentos, tendinitis, heridas leves y nervios pinzados o irritados.

Estos pueden ser consecuencias de muchas cosas. Por lo general, una sobrecarga mantenida durante un período de tiempo, incluyendo levantar, cargar, empujar o tirar de forma incorrecta, encorvarse, torcerse, un sobre-estiramiento y el uso excesivo de los músculos. Los años de mala postura también pueden contribuir al dolor de espalda; pero también pueden ocurrir sin razón.

Algunas personas pueden ser más propensas a sufrir de dolor de espalda que otras, incluyendo aquellas que tienen sobrepeso, fumadores, mujeres embarazadas, personas que toman ciertos medicamentos a largo plazo y las que están bajo estrés. Un estudio incluso sugiere que los factores emocionales, tales  como la ansiedad y la depresión, pueden contribuir al dolor de espalda (iii).

Otros casos de dolor de espalda pueden ser originados por el daño a partes de la columna vertebral, incluyendo: fractura, hernia de disco (o hernia discal), enfermedad degenerativa del disco, osteoartritis, artritis reumatoide o la osteoporosis.

 

Tipos de dolor de espalda

El dolor de espalda puede ser del tipo más común, pero también hay varios tipos, incluyendo dolor de cuello, hombro congelado, dolor de espalda superior o media, ciática, esguince cervical y la espondilitis anquilosante.

 

Dolor de cuello

De acuerdo con “Backcare in UK”, el dolor de cuello es una de las tres quejas más frecuentes del aparato locomotor, y casi el 25% de las personas se verán afectadas algún momento u otro.

Hombro congelado

Es una condición que causa dolor, rigidez y movilidad limitada en el hombro, también se le llama “contractura del hombro” o “capsulitis adhesiva”. Pero a diferencia de otros tipos de dolor de espalda, puede durar mucho más tiempo. De acuerdo con el NHS en UK, una de cada 20 personas lo padecerá y los síntomas (del hombro congelado) pueden empeorar durante meses e incluso años.

La condición es causada cuando el tejido que rodea la articulación del hombro se inflama y engrosa. Nadie sabe realmente por qué sucede esto, pero se cree que una lesión en el hombro o una cirugía podrían aumentar el riesgo de desarrollar un “hombro congelado”. Otros factores de riesgo incluyen la diabetes, la contractura de Dupuytren (donde uno o más dedos se contraen en la palma de la mano) o algunos otros problemas de salud, incluyendo enfermedades del corazón y derrame cerebral.

 

Hiperextensión cervical

Si usted ha sufrido una lesión en el cuello, donde la cabeza fue súbitamente forzada hacia delante, atrás o hacia los lados, el resultado puede ser una condición llamada esguince cervical. A menudo asociado con los accidentes de tráfico, este latigazo cervical refiere daño en los tendones y ligamentos del cuello, causando dolor, sensibilidad, rigidez y movilidad limitada en el cuello, así como dolores de cabeza.

En la mayoría de los casos, el esguince cervical mejora con el tiempo sin causar ningún daño permanente. Sin embargo, algunas personas pueden experimentarlo de forma crónica, lo que significa que tienen síntomas que duran seis meses o más.

Dolor de espalda torácico

También conocido como dolor de la espalda alta o media, o dolor de espalda torácica, afecta a la zona que va desde la base del cuello hasta la parte inferior de la caja torácica (un área también conocida como “la columna dorsal”). A menudo causando un molesto ardor o dolor agudo, y que es menos común que el dolor de lumbago, pero los informes médicos sugieren que más del 19,5% de las personas podrían tenerlo. (iv).

La ciática

El nervio ciático va desde la parte posterior de la pelvis, bajando hasta la parte inferior de los pies (es el nervio más largo en el cuerpo). Cuando este nervio está irritado o comprimido, (causando dolor leve o severo, hormigueo, o pérdida de sensibilidad desde la parte inferior de la espalda, por la pierna e incluso a los pies), el resultado se llama ciática.

Afecta con mayor frecuencia a los glúteos y las piernas (más que la parte inferior de la espalda). La ciática puede ser ocasionada por una hernia de disco, también conocida como hernia de discal, (es cuando uno de los discos entre dos huesos de la columna, o vértebras, se lesionan).

Espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante (EA) es un tipo de artritis que afecta a la columna vertebral. Por lo general comienza a desarrollarse en las personas entre los 20-30 años de edad y es tres veces más común en hombres que en mujeres. Los expertos no saben realmente cuál es su causa, pero puede ser genética, ya que algunos creen EA está vinculada a un gen llamado HLA-B27.

Cómo mantener la espalda sana

Tener una espalda flexible y fuerte es una de las mejores maneras de prevenir el dolor de espalda. Estos son algunos consejos que le pueden ayudar:

  • El ejercicio regular y la actividad física a diario le ayudará a mantener su espalda saludable y fuerte. Trate de caminar o nadar para fortalecer sus músculos de la espalda, así como también es bueno la práctica del yoga o pilates para mejorar la flexibilidad.
  • Asegúrese de que su colchón sea lo suficientemente firme para apoyar la espalda y mantener la columna recta. También trate de evitar el uso de demasiadas almohadas, ya que puede poner presión innecesaria al cuello.
  • El exceso de peso corporal puede colocar tensión en la parte inferior de su espalda, por lo que tomar la decisión de bajar de peso será necesario y la espalda se lo agradecerá. Hacer ejercicio regular le ayudará a alcanzar un peso saludable, así como la voluntad de comer una dieta sana y equilibrada.
  • Si su trabajo implica estar sentado durante largos períodos de tiempo, entonces tenga aún más cuidado con su postura. Si usted conduce durante mucho tiempo, ajuste la posición de sus espejos laterales de modo que no tenga que flexionar el torso, hombros o cuello para verlos, y adapte su asiento para que pueda acceder a los controles de los pies, manteniendo a la vez su zona lumbar o espalda baja bien apoyada. Asimismo, no olvide tomar descansos frecuentes si conduce regularmente largas distancias.
  • Tenga cuidado a la hora de levantar objetos pesados, especialmente si ha tenido en el pasado problemas en la espalda o si tiene que hacer mucha actividad de levantar peso en su trabajo. De acuerdo con Charity Backcare, la técnica de elevación correcta es doblar las rodillas y mantener el peso lo más cerca posible del cuerpo.
  • Por último, de acuerdo con el NHS, el estrés, la ansiedad y la tensión pueden causar o empeorar el dolor de espalda. Así que si usted se está sintiendo bajo mucha presión, tome medidas para manejar sus niveles de estrés tan eficazmente como le sea posible. Por ejemplo, podría intentar una técnica de relajación como la meditación o aprender algunas s técnicas simples de respiración.

Los procedimientos exentos de fármacos también pueden ser beneficiosos. Estos incluyen tratamientos con calor y frio, como compresas de calor, parches, packs de hielo y aerosoles. Alternativamente, pruebe con un baño caliente o aplicar una bolsa de agua caliente sobre la zona afectada, o un puñado de cubitos de hielo o vegetales congelados envueltos en un paño de cocina (no permita que el hielo o vegetales congelados entren en contacto directo con su piel, ya que pueden causar una quemadura por frío). Muchas personas también descubren que alternando tratamientos calientes y fríos pueden resultar eficaces.

¿Debería ver a su médico de cabecera?

Los expertos del NHS aconsejan que usted debe visitar a su médico de cabecera si tiene dolor de espalda que no comience a mejorar después de tres días, o si tiene episodios regulares de dolor de espalda durante más de seis semanas.

Pero busque ayuda médica de inmediato si su dolor de espalda está acompañado por uno o más de los siguientes síntomas:

  • Fiebre
  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Hinchazón en la parte posterior.
  • Dolor en otras partes de su cuerpo.
  • Pérdida del control de la vejiga o del intestino.
  • Sensación de hormigueo y/o adormecimiento en las piernas.

Remedios Naturales para el Dolor de Espalda

Los analgésicos convencionales pueden ser recomendados como tratamiento, a corto plazo, para el dolor de espalda, pero si usted prefiere una solución más natural, lo siguiente le puede ayudar:

 

Cúrcuma (Turmeric)

Puede que se conozca más como una especia de curry, pero la cúrcuma, o más bien la sustancia presente en la cúrcuma llamada curcumina, también tiene propiedades anti-inflamatorias. De hecho, en la medicina ayurvédica, (una técnica tradicional de la medicina herbal de la India), la cúrcuma se utiliza para tratar los síntomas de la artritis.

Los aceites de pescado (Omega 3)

Muchas personas pueden tomar suplementos de aceite de pescado para aumentar su salud cardiovascular. Sin embargo, los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA que se encuentran en el aceite de pescado, también se usan para aliviar la inflamación que puede estar presente en algunos tipos de dolor de espalda. Esto se debe a que se opina que los ácidos grasos omega-3 influyen en la producción de prostaglandinas en el cuerpo, sustancias que desempeñan un papel clave en la producción de la inflamación. Un estudio sugirió que el uso a largo plazo de los ácidos grasos omega-3 puede reducir el riesgo de desarrollar artritis reumatoide, la enfermedad que causa inflamación de las articulaciones (vi).

La Glucosamina

Una simple molécula derivada de la glucosa, la glucosamina, es un elemento clave para la construcción solida del cartílago articular, incluyendo el tejido que soporta los discos de la columna vertebral. Es ampliamente aceptada como un tratamiento natural para la osteoartritis.

Mientras tanto, varios tratamientos pueden aliviar el dolor de espalda, incluyendo fisioterapia, acupuntura, quiropráctica, osteopatía, taichí y yoga.


Referencias:

(i) Palmer KT, Walsh K et al. Back pain in Britain: comparison of two prevalence surveys at an interval of 10 years. BMJ 2000;320:1577-1578.

(ii) Van Tulder M. Chapter 1: Introduction. Eur Spine J 2006;15(suppl 2):S132-S135.

 (ii) Burton AK, Balague F et al. European guidelines for prevention in low back pain. Eur Spine J 2006:15(suppl 2):S136-S168.

 (iv) Briggs AM, Smith AJ, Straker LM, et al; Thoracic spine pain in the general population: prevalence, incidence and associated factors in children, adolescents and adults. A systematic review. BMC Musculoskelet Disord. 2009 Jun 29;10:77.

 (v) Gobel H, Heinze A, Ingwersen M, et al. Effects of Harpagophytum procumbens LI 174 (devil’s claw) on sensory, motor und vascular muscle reagibility in the treatment of unspecific back pain. Schmerz. 2001;15:10-18.

 (vi) Di Giuseppe D, Wallin A, Bottai M, et al. Long-term intake of dietary long-chain n-3 polyunsaturated fatty acids and risk of rheumatoid arthritis: a prospective cohort study of women. Ann Rheum Dis 2014 Nov;73(11):1949-53

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