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Articulos de interés en el campo de la nutrición

Ácidos Grasos

Los ácidos grasos insaturados se dividen en monoinsaturados y poliinsaturados. Hay dos tipos de poliinsaturados: los omega 3 y los omega 6. El monoinsaturado más típico es el ácido oleico, que puede ser sintetizado por todos los mamíferos, incluido los humanos.

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La importancia de los ácidos grasos en la dieta actual

Los ácidos grasos insaturados se dividen en monoinsaturados y poliinsaturados. Hay dos tipos de poliinsaturados: los omega 3 y los omega 6. El monoinsaturado más típico es el ácido oleico, que puede ser sintetizado por todos los mamíferos, incluido los humanos. Los omega 3 y 6 también se conocen como ácidos grasos esenciales , porque los humanos no pueden sintetizarlos y tienen que obtenerlos con la dieta. Los omega 6 están representados por el ácido linoleico y los omega 3 por el ácido alfa linolénico.

Los ácidos grasos, tanto los omega 6 como los omega 3, han formado parte de nuestra dieta desde el principio de la vida humana. Antes de la revolución agrícola, consumíamos aproximadamente los dos a partes iguales; en los últimos 150 años, este equilibrio se ha roto. Se estima que la relación actual en la cultura occidental de omega 6 a omega 3 es de 10-20:1 en vez de la recomendada 1-4:1.

Los ácidos grasos regulan los procesos fisiológicos relacionados con el crecimiento celular y fisiológico, la estructura cerebral y el metabolismo celular. Su carencia produce procesos fisiológicos de deshidratación dérmica, caída del pelo, afecciones respiratorias, anemias, hígado graso e infecciones.

Están presentes en el aceite de girasol y maíz (linoleico); soja, mantequilla y colza (linolénico); grasas de carne y huevos (araquidónico). Son necesarios metabólicamente y, a su vez, son precursores entre sí, ya que el ácido linoleico es precursor del ácido linolénico y éste del araquidónico. A partir de ellos se sintetizan prostaglandinas, tromboxanos, prostaciclinas y ácidos grasos omega 6 a partir de ácido araquidónico. Los humanos podemos obtener los ácidos grasos a partir de los dos esenciales: el linoleico y el linolénico.

Ácidos grasos omega 3

La grasa del pescado contiene ácidos grasos omega 3, que son diferentes a los omega 6 que se encuentran en los aceites vegetales. Las dos formas más potentes de omega 3 son el ácido eicosapentanoico (EPA) y el ácido docosahexanoico (DHA) y se encuentran en pescados propios de aguas frías, como el salmón, el atún, la trucha, la caballa y el arenque. Los omega 3 tienen un papel clave en la regulación de la presión sanguínea, bajan los triglicéridos en sangre, actúan como antiinflamatorios, mejoran la inmunidad y se les atribuye un efecto anticancerígeno, al inhibir el crecimiento tumoral. Se llaman omega 3 porque el primer enlace doble se encuentra en el tercer átomo de carbono. Otro ácido graso, pero de origen vegetal, es el ácido alfa linolénico (ALA), que en el cuerpo se convierte en EPA y DHA y se obtiene del aceite de semillas de lino.
Ácidos grasos omega 3

Función de los ácidos grasos omega 3

Regulación de la expresión genética : Los estudios en animales indican que los omega 3 pueden modular la expresión de ciertos genes, especialmente los que participan en el metabolismo de ácidos grasos y en la inflamación.
Vista : el DHA se encuentra en altas concentraciones en las membranas celulares de la retina. Estudios con animales indican que el DHA es necesario para el desarrollo y funcionamiento normal de la retina. Parece ser que hay un periodo crítico en el desarrollo de la retina, en el que una falta de DHA da lugar a anormalidades permanentes en la función retinal. El DHA desempeña un papel importante en la regeneración del pigmento visual que convierte la luz en visión.

Sistema nervioso : comparado con el resto del cuerpo el contenido de DHA del cerebro humano y del sistema nervioso es alto. El DHA puede proteger las neuronas de la apoptosis (muerte celular). Una mayor incorporación de DHA a las membranas celulares afecta las propiedades físicas de las mismas, como p.ej., la fluidez. Una deficiencia puede afectar los procesos de transmisión nerviosa al alterar la disponibilidad de neurotransmisores o la función de las proteínas receptoras de la membrana.

Los ácidos grasos en la prevención de enfermedades

Enfermedades cardiovasculares

Los ácidos grasos omega 3 pueden disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares a través de las acciones siguientes: prevenir las arritmias, reducir el riesgo de trombosis, reducir los niveles de triglicéridos, inhibir el crecimiento de placas arterioscleróticas, mejorar la función endotelial vascular, reducir la presión arterial, y reducir la inflamación en general.

El ácido araquidónico (AA) y el EPA son precursores de productos metabólicos que se conocen en general como eicosanoides (prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos), los cuales actúan como potentes reguladores intracelulares, participando en gran manera en los procesos inflamatorios y en la respuesta inmune. El EPA y el AA compiten en la formación de prostaglandinas y leucotrienos. Cuando los humanos ingieren aceites de pescado, el EPA y el DHA sustituyen parcialmente al AA en las membranas de las células, con lo cual hay una reducción en la producción de sustancias agregantes e inflamatorias como los tromboxanos y los leucotrienos. Varios estudios epidemiológicos han demostrado que en hombres que consumían aceites de pescado, la mortalidad por enfermedad cardiovascular se reducía hasta en un 38% y en mujeres este efecto se reduce hasta un 34%. Los resultados de estudios clínicos en individuos con enfermedades coronarias han llevado a las autoridades como la American Heart Association (máxima autoridad en temas cardiológicos) a recomendar a los enfermos a consumir aproximadamente 1 g al día de EPA y DHA.

Aceite de pescado y muerte súbita por paro cardiaco

Numerosos estudios han encontrado una relación inversa entre el consumo de omega 3 y muerte súbita por paro cardiaco, con reducciones de hasta un 52%. Es decir los niveles plasmáticos de EPA y DHA son inversamente proporcionales a este riesgo, lo cual corrobora su efecto protector.

Los ácidos grasos omega 3 y el cáncer

Se ha visto que dietas con un alto contenido en grasas omega 3 disminuyen el desarrollo de tumores en animales con cáncer de mama, colon, páncreas y próstata. El efecto podría estar relacionado con la acción inhibidora sobre el metabolismo de los eicosanoides, al reducir el contenido y la producción de prostaglandinas y tromboxanos. Los productos eicosanoides afectan varias funciones celulares importantes, haciendo comprensible que estas alteraciones puedan modificar significativamente el crecimiento y la diferenciación de las células; además, también influyen en los mecanismos inmunológicos importantes en la respuesta del cuerpo a tumores.

Parece ser que los omega 3 hacen que las células tumorales sean más susceptibles a la quimioterapia, al inducir alteraciones en sus membranas. Inhiben la lipólisis y la degradación del músculo esquelético y actúan a nivel de citoquinas, prostaglandinas, produciendo una reducción importante de la respuesta inflamatoria. Además, el EPA bloquea muchos de los efectos metabólicos inducidos por factores tumorales. En varios ensayos clínicos con pacientes con cáncer pancreático avanzado y pérdida de peso, el uso de complementos proteicos conjuntamente con EPA se ha asociado a una leve ganancia de peso. Además, los pacientes tratados presentaron una clara mejora de su calidad de vida.

La dosis mínima diaria es de 2 g. de EPA al día.

El efecto de los omega 3 sobre los triglicéridos séricos

Numerosos estudios en humanos han demostrado que la ingesta de omega 3 reduce los niveles de triglicéridos circulantes. Para que la reducción sea clínicamente significativa, se recomiendan dosis de 2 a 4 g/día de EPA +DHA. La reducción de triglicéridos oscila de un 20 a un 40%.

Diabetes mellitus y aceites de pescado

El tipo 2 de diabetes se caracteriza por niveles altos de azúcar en sangre (hiperglicemia) con resistencia a la insulina, un alto nivel de triglicéridos circulantes (hipertriglicemia) y el desarrollo de complicaciones vasculares. Los hombres y las mujeres diabéticos tienen un riesgo entre 3 y 5 veces superior de mortalidad cardiovascular respectivamente que la población no diabética. La agrupación de factores de riesgo aterogénicos y trombóticos en asociación con la resistencia a la insulina puede explicar ese riesgo.

Complementando con omega 3 (3 gr/día) se ha visto una reducción de los triglicéridos en individuos con diabetes, sin afectar al control de la glucemia.

Enfermedades inflamatorias

Artritis reumatoide

Un análisis de 400 pacientes reumáticos demostró que tomar aceites de pescado durante al menos 12 semanas, disminuyó el número de articulaciones doloridas en el examen físico y redujo la rigidez matinal. Los beneficios se vieron con una dosis mínima 3 g de EPA + DHA al día y no se observaron hasta la semana 12. Si se toman como aceite de pescado, hay que consumir unos 6 g diarios.

Colitis ulcerosa y Enfermedad de Crohn

Estudios clínicos con omega 3 obtuvieron una remisión de la enfermedad, al dar a enfermos de Crohn 2,7 g de EPA + DHA durante un año. La toma de 4,2 a 5,4 g/día durante 3 a 12 meses en pacientes con colitis ulcerosa, aportó mejoras, como una reducción en el uso de corticosteroides, la producción reducida de mediadores de la inflamación y mejoras en el rendimiento y estado general.

Asma

Los eicosanoides inflamatorios derivados del ácido araquidónico juegan un papel importante en el asma. Dado que una ingesta aumentada de omega 3 disminuye la cantidad de ácido araquidónico disponible para la formación de estos mediadores inflamatorios, se deduce que los omega 3 pueden ser útiles en un tratamiento antiasmático.

Tratamiento de la depresión y del trastorno bipolar

Datos de estudios en países diferentes, sugieren que existe una relación inversa entre el consumo nacional de pescado y las cifras de depresión y depresión posparto. Los niveles de omega 3 en sangre en enfermos depresivos son significativamente menores que en los controles. Aunque el mecanismo no está del todo claro, parece tener que ver con la relación entre la modulación de las vías neuronales y la producción de eicosanoides. Administrando dosis muy altas de EPA (6,2 g/día) y DHA (3,4 g/día) en 30 pacientes con trastorno bipolar, se vio una importante mejoría. Un estudio piloto con mujeres con personalidad “borderline” ( El Trastorno de la personalidad fronterizo o borderline, se caracteriza por impulsividad e inestabilidad anímica, de la imagen propia de la persona y de las relaciones), dio como respuesta menos síntomas de depresión severa al administrarles 1 g de EPA al día durante 8 semanas.

Niños prematuros

Debido a que el último trimestre del embarazo es un periodo crítico para la acumulación de DHA en la retina, los niños prematuros son muy vulnerables a la falta de DHA. Es decir, aunque pueden sintetizar DHA de ALA, no es suficiente para prevenir deficiencias. Los estudios demuestran que añadiendo DHA a las fórmulas de lactancia artificial mejora el desarrollo del sistema visual en niños de 2 a 4 meses de edad.

Complicaciones en el embarazo

En mujeres con embarazos de alto riesgo, un complemento de aceites de pescado que aporte 2,7 g/día de omega 3 en el último trimestre del embarazo, disminuyó el riesgo de parto prematuro de 33% a 21%.

Ácidos grasos omega 6

Los aceites más ricos en omega 6 son el aceite de borraja y onagra. Necesita ser suministrado con los omega 3, para acumularse en las membranas celulares.

Ácido gamma linolenico GLA

El GLA es un ácido graso esencial de la familia omega 6 que se encuentra mayoritariamente en aceites vegetales. El ácido linoleico, otro ácido graso omega 6 se convierte a GLA en el cuerpo y éste a su vez se escinde en ácido araquidónico (AA) y ácido dihomogammalinolénico (DGLA). El GLA también se obtiene directamente del aceite de borraja y de prímula. El GLA, al convertirse en DGLA compite con el AA y previene así el efecto inflamatorio de este.

Importancia de los omega 6

Síntomas premenstruales o durante la menopausia

Alivia los síntomas como hinchazón de mamas, así como la depresión e irritabilidad premenstrual. Se recomiendan de 3 a 5 g de aceite de prímula al día.

Eccema

Varios estudios demuestran que existe una alteración del metabolismo de los ácidos grasos esenciales en personas con eccema atópico: hay una reducción en la conversión de ácido linoleico a GLA. La administración de GLA mejora en todos los casos la condición de la piel en pacientes atópicos. Administrando entre 2 a 4 g de aceite de prímula, se han visto mejoras significativas.

En condiciones atópicas posiblemente hay una incorporación reducida de ácidos grasos esenciales a los fosfolípidos. Esta anormalidad podría tener como consecuencia una hiperactividad de ciertas partes del sistema inmunológico. Por ello, también se usa en personas alérgicas en general.

En niños con eccema atópico se recomienda 1.400 mg de GLA al día.

Osteoporosis

Una deficiencia de ácidos grasos esenciales puede llevar a la pérdida de masa ósea. La combinación de GLA y EPA puede ayudar a aumentar la masa ósea, al estimular la absorción de calcio, aumentar los depósitos de calcio en los huesos, disminuir la excreción de calcio por la orina y en general fortalecer al hueso.

Artritis reumatoide

Los estudios indican que el GLA puede disminuir el dolor articular, la hinchazón y la rigidez matinal en pacientes artríticos. Una ingesta elevada de aceite de prímula aumenta los niveles de DGLA, que actúa como inhibidor de las prostaglandinas y leucotrienos y suprime así la inflamación. Con dosis de 2,8 g de GLA al día en un estudio de 6 meses (Zurier et al.) se ha visto una mejora significativa.

Diabetes

La complementación con GLA puede mejorar la función nerviosa y prevenir los trastornos nerviosos (neuropatía periférica) típicos de los diabéticos.

Enfermedades oculares

Puede ayudar en condiciones de sequedad, como las que se dan en el síndrome de Sjögren. Dosis recomendadas: 1,5 a 3 g al día.

Hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares

Los estudios sugieren que el GLA, solo o en combinación con EPA y DHA baja la presión arterial.

Conclusión

Los datos epidemiologicos demuestran que aquellas poblaciones en las que el consumo de pescado es muy alto, las tasas de aparición de enfermedades cardiovasculares y cáncer son más bajas. Por eso es importante complementar la dieta con aceites de pescado. Pero hay que tener en cuenta que se necesita un equilibrio entre los dos tipos de grasas: omega 3 y 6, ya que ambos se complementan mutuamente en sus funciones (como la acción de liberación de prostaglandinas). Los resultados son muy alentadores: la medicina tradicional ha aceptado su uso y cada vez más forman parte de los protocolos de tratamientos de enfermedades como las mencionadas. Mahatma Gandhi dijo una vez: “Allí donde el aceite de linaza se convierta en parte de la dieta de la gente, habrá más salud”.

Referencias

  1. Prevention of Cancer and Cardiovascular diseases. J.M. Argiles. UB 1998
  2. Role of omega 3 fatty acids in health and disease. Gabriel Fernandes and Jaya T. Venkatraman. Nutrition research, Vol 13. 1993
  3. Evening Primrose oil and Borage oil in rheumatological conditions. Jill JF Belch. AJCN Vol. 71, nº 1. 2000
  4. Essential fatty acid metabolism and its modification in atopic eczema. D. F. Horrobin. AJCN Vol 71 Nº 1. 2000
  5. GLA treatment of rheumatoid arthritis. Arthritis Reum. 1996; 39. Zurier et al.
  6. Price PT, Nelson CM, Clarke SD. Omega-3 polyunsaturated fatty acid regulation of gene expression. Curr Opin Lipidol. 2000;11(1):3-7.
  7. .Ascherio A, Rimm EB, Giovannucci EL, Spiegelman D, Stampfer M, Willett WC. Dietary fat and risk of coronary heart disease in men: cohort follow up study in the United States . BMJ. 1996;313(7049):84-90
  8. Bartsch H, Nair J, Owen RW. Dietary polyunsaturated fatty acids and cancers of the breast and colorectum: emerging evidence for their role as risk modifiers. Carcinogenesis. 1999;20(12):2209-2218
  9. Aslan A, Triadafilopoulos G. Fish oil fatty acid supplementation in active ulcerative colitis: a double-blind, placebo-controlled, crossover study. Am J Gastroenterol. 1992;87(4):432-437.

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